lunes, 12 de febrero de 2018

túnel círculos laberintos

 



el túnel 
que cavó mi memoria
por ese juego de inventar 
éso que lo hiciera amarme
en el nombre de amiga
sólo por la estrategia estéril
de mis mentiras
se ha transformado al fin
en una serpiente sutil
que avanza silenciosa
en infinitos círculos de dolor
y me arrastra 
en una mímesis aleatoria 
de mi misma
a un inexcusable laberinto
del que ya no he de salir.
en mis tripas duele 
el opaco sabor del desprecio
la diatriba ineludible
la ficción ya inexplicable
el amor de una vez incierto
y para siempre ausente.
mímesis y ficción
borrando la salida.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

esta soledad


más allá y más acá
de las pequeñas luces
   y las grandes farolas  
que intentan alumbrar mi alma
nunca nunca nunca
                                    me he sentido yo tan sola                                    
con esa honda tristeza
 que no me dejaba andar.
                                    
pero esta soledad
 la tan temida la enemiga
  me abraza íntima y tibia.
                             me despierta                           
   el corazón deshilachado 
   y lo cobija
    me liba el llanto
    me cosquillea en las manos
      me enseña a pensarte 
    sin más que eso
     me pincela la mirada
     me inquieta las manos
     me despliega sueños
      como si fueran nuevos.
      esta soledad me mece 
      y me estremece. 
       me revive.



jueves, 14 de diciembre de 2017

Jueves con pié forzado


Ayer fue miércoles toda la mañana. Por la tarde cambió: se puso casi lunes. Me dí cuenta, porque se me puso tranquilo el pelo, mis ojos se cambiaron de tabaco claro a un ámbar insulso, se enmustiaron mis labios como los de una vieja triste y desapareció la ilusión de jazmines que siempre se huele en mi escote. 
Y los lunes tienen éso. Cuando son tristes, son grises; son insoslayables: nos pica la garganta con un picor amargo; la mirada se nos pone como de ceniza y, a veces, se respira en todas partes una soledad cósmica: exagerada, absurda, inexplicable.
Me lo avisó el espejo al que llegué distraída y odié con todo el alma de esa mujer desamorada en que me fue mutando el miércoles de ayer por la tarde, cuando me fui de  tu vida, porque empezaste a amarme con un amor que me decía adiós..., adiós..., adiós!
Con un inalterable adiós de lunes, querido Eduardo. Con ese maldito adiós. 


viernes, 8 de diciembre de 2017

Jueves en el Paraíso





el Paraíso es
exactamente
este elegido atardecer 
este breve momento
entre el silbo del zorzal
y el arrullo de la torcaza

la distraída ficción luminosa
de tu abrazo.

el escenario que dibuja
tu mirada entre mis ojos
y los blancos pliegues 
de las urgentes sábanas.

y nuestros besos sedientos
siempre
de este breve Paraíso
nuestro. 
tan secreto
tan ajeno


jueves, 5 de octubre de 2017

jueves con letras e imagen

                                                                 
Globos


un día igual a otro y a otro, y a otro...
cuando la ofensa de su padre y el silencio de su madre, la expulsaron de su casa con las manos y el alma vacías, ella tenía catorce años y solo sentía tristeza.
en el umbral de la locura, después de desvivir todo ese tiempo, se inventó la ilusión de un milagro y desde entonces vende globos en la plaza, esperando verlo aparecer... y reconocerlo!
los chiquilines no pueden resistirse a la inocente magia de los globos.
a veces, cuando siente que se muere, se sienta ahí, a la sombra de su ilusión inventada y repite sin decirla, siempre la misma pregunta: dónde estás, hijo mío?

más imágenes en casa de la querida San


jueves, 21 de septiembre de 2017

bello tema de jueves MADRE

   


  
 Dame el humo de tu boca.
         Anda, que así me vuelvo loca.
      Corre que quiero enloquecer
      de placer,
       sintiendo ese calor
       del humo embriagador
       que acaba por prender
       la llama ardiente del amor. *

Ella salió de la cocina con una sonrisa en los ojos: cumplida la tarea, iba por su premio.
El leía el periódico como cada noche, esperándola, fumando distraído, porque no le gustaba ir a la cama sin ella.
Era una hora que esperaban, ésa. Después de la cena los hijos se retiraban a sus cuartos, o salían.
Y a ellos les quedaba el silencio y la intimidad.
Ya no eran tan jóvenes, pero no se les había dormido el deseo.
La mujer, apenas alta, gorda y armónica sin exhuberancias, cerca de los cincuenta pero bonita aun, tenía una boca sensual y amiga de la risa y unos ojos color café de mirada habladora.
Se detuvo un instante, y mientras lo miraba, repitió aquel gesto de coquetería tan suyo: humedeció apenas con su lengua la yema de los dedos y los pasó por sus cejas oscuras.
Luego caminó hasta él, le quitó el periódico suavemente dejando que se deslizara hasta el suelo, se inclinó hasta casi tocarle la cara y en medio de un casi abrazo lleno de complicidad, le cantó en un susurro: “Dame el humo de tu boca…, anda, que así me vuelvo loca!...” con esa voz un poco ronca y llena de erotismo que solo él le conocía.
Y entonces, él, con aquella sonrisa dulce y prometedora que solo ella le sabía, la acomodó en su regazo y la besó lentamente, acariciando su espalda y sus muslos, con clara promesa del premio que ella había ido a buscar.
Yo había dejado mi cuarto e iba a la cocina por una fruta, cuando vi salir a mi madre de la cocina con ese gesto de muchacha y mirando con ese ensueño hacia mi padre: me detuve en silencio, con la sensación de invadir espacios que me estaban vedados.
Y así, fui testigo voluntaria de aquella ceremonia secreta.
Era una noche de domingo.

Ahora también es noche de domingo.
Estoy sola, de esa forma que me gusta estar sola las noches como estas: un libro amigable, una copa de buen Malbec y la radio sonando bajito.
Estaba yo distraída en la lectura, cuando de pronto irrumpe en mi atención una voz grave de mujer que canta: “Dame el humo de tu boca…, anda, que así me vuelvo loca!...”
Volvió aquella escena a mi memoria y apuré mi Malbec, ahíta de sensaciones como cada vez que la recuerdo, porque percibí después que aquella afortunada noche, mi madre me reveló, sin saberlo, el maravilloso secreto de la sensualidad.
Ese es su legado que mas agradezco.
Lo agradezco cada vez que amo, que deseo, que sueño, que beso, que me río, que me perfumo. Cuando hago el amor y cuando uso mi inteligencia. Cuando estoy triste, cuando digo gracias, cuando encuentro una mirada que me mira y me besa.
Y en cada ceremonia secreta que soy capaz de celebrar.
Ojalá Cecilia, algun día, me diga esto mismo.
Gracias, mamá. Por la sensualidad.  

/
 nilda quijano, mi madre 

otras madres en casa de Molí


*Fragmento del tango FUMANDO ESPERO - 1922 -
Música: Juan Viladomat Masanas - Letra: Felix Garzo

nota de la autora: este post ya ha sido publicado. excusenme quienes ya lo leyeron; es que hoy quiero renovar este homenaje, especialmente. mi madre se fue con 53 años. yo tengo hoy 67 y ese legado sigue siendo la mejor fortuna. gracias.

viernes, 18 de agosto de 2017

con el pensamiento atónito, mi corazón los abraza!

mi nombre es Marta CARDONNET
desde Buenos Aires corre mi alma a abrazarlos!