jueves, 18 de mayo de 2017

jueves de mar

vos y el mar

Ayúdame a mirar! - Eduardo Galeano
Antes de contarte lo que le pasa a mi cuerpo entero con el mar, es preciso decir que el paisaje de mi infancia y toda la adolescencia fue el Río Gualeguay, al que mi memoria ama entrañablemente, con su corriente de remansos y remolinos, besado siempre por sauces llorones y espejo de los mejores atardeceres entrerrianos.
Pero el mar....
Al mar lo conocí a los veinticuatro años y me lo regaló mi Tía Amalia, premiando mi flamante título de Abogada. 
Sentada en el primer asiento de la planta alta del micro que nos dejó en Mar del Plata, me despertó el movimiento de una curva y cuando abrí los ojos, desprevenida, me encontré con el mar. Mi corazón pegó un brinco y tuve que contener los sollozos para poder mirarlo, sentirlo, tragármelo con la mirada, guardármelo en el alma.
Pocas cosas en la vida me han provocado aquel maravilloso sobresalto, esa emoción que se renueva, intacta, apenas mis ojos lo miran, siempre escasos ante su inmensidad y mis oídos se colman de ese sonido suave y monstruoso, inmensurable.
Esa tranquila memoria de amor entrañable por el Río Gualeguay, vuelca en inquieta pasión si mi mente necesita del recuerdo del mar, que se expande en urgencias de verlo y escucharlo, porque mi alma y mi cuerpo se contagian como de una sed que no se calma hasta estar frente al horizonte inmensurable, con la mirada excitada por las olas indomables o mi corazón ralentizado por las delicadas puntillas de su calma. 
Ahora mismo siento que el mar me sucede en todo el cuerpo; como vos, en este tiempo. 
Y a veces, me gustaría abrazarlo inacabablemente; como te quiero abrazar a vos, después de escucharte decir con tu voz interior, enteramente de niño: "...no sé, el mar es sólo muchas gotitas muy chiquititas, una al lado de la otra. Y fijate el poder que tienen en cada ola! Ese era mi pensamiento siempre que me sentaba a mirar el mar durante horas...".
Te escucho estremecida, arrobada por tu voz como me arroba el sonido suave y monstruoso del mar, y sedienta de ambos, me sube desde los pies un ardoroso temblor otra vez acontecido.

                                  Rio Gualeguay- Provincia de Entre Rios- ARGENTINA

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8 comentarios:

  1. Al nacer en el mar, me he perdido la experiencia tuya al verlo por primera vez, debió ser indescriptible y lo has contadotan bien que me la has hecho sentir,Un beso.

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  2. Hermoso regalo el de tu tía. Y hermosa la descripción paralela que realizas. Fascinbante relato. Disfruta del mar
    Saludos

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  3. Me ha encantado como lo has descrito, qué manera más bonita de conocer el mar, aunque haya sido a los veinticuatro años.

    Besos.

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  4. Miralunas: me ha gustado tanto tu Rio Gualeguay,com el mar. A los dos los describes tan bonito, que es un gustazo leerte. Me has emocionado con tu encuentro tan tardio con el mar. Abrir los ojos y ver aquella inmensidad. DEbió ser algo extraordinario. UN abrazo,

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  5. Qué hermoso texto! porque de inicio, nos hablas de tu íntima relación con el río y el paisaje que te vio nacer, pero a la vez lo utilizas, en sentida comparación, con la apasionada provocación que el mar te produce y logra conmoverte otra vez en cada reencuentro. Me encantó leerte. Un fuerte abrazo!

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  6. Que bonito encuentro!!! Parece que el río fue la antesala al mar, y que un regalo te llevó a otro mayor. El agua siempre fluye dentro de nosotras de una manera u otra.

    Un beso salado

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  7. Que preciosidad de escrito y no veas como comparto tus sentimientos cuando yo me di de bruces por primera vez con el mar tenia solo once años y desde luego te aseguro que fue amor a primera vista. Besos.

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  8. Mi encuentro con el mar, como el tuyo, fué tardío. También yo nací a la vera de un río, el Guadalquivir, el Betis del imperio romano y, al igual que a tí, el mar me impactó tanto que desde que lo ví por primera vez no puedo sustraerme a la cita con él. Su añoranza me provoca a ir a su encuentro con frecuencia.
    Un abrazo.

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