viernes, 8 de diciembre de 2017

Jueves en el Paraíso





el Paraíso es
exactamente
este elegido atardecer 
este breve momento
entre el silbo del zorzal
y el arrullo de la torcaza

la distraída ficción luminosa
de tu abrazo.

el escenario que dibuja
tu mirada entre mis ojos
y los blancos pliegues 
de las urgentes sábanas.

y nuestros besos sedientos
siempre
de este breve Paraíso
nuestro. 
tan secreto
tan ajeno


jueves, 5 de octubre de 2017

jueves con letras e imagen

                                                                 
Globos


un día igual a otro y a otro, y a otro...
cuando la ofensa de su padre y el silencio de su madre, la expulsaron de su casa con las manos y el alma vacías, ella tenía catorce años y solo sentía tristeza.
en el umbral de la locura, después de desvivir todo ese tiempo, se inventó la ilusión de un milagro y desde entonces vende globos en la plaza, esperando verlo aparecer... y reconocerlo!
los chiquilines no pueden resistirse a la inocente magia de los globos.
a veces, cuando siente que se muere, se sienta ahí, a la sombra de su ilusión inventada y repite sin decirla, siempre la misma pregunta: dónde estás, hijo mío?

más imágenes en casa de la querida San


jueves, 21 de septiembre de 2017

bello tema de jueves MADRE

   


  
 Dame el humo de tu boca.
         Anda, que así me vuelvo loca.
      Corre que quiero enloquecer
      de placer,
       sintiendo ese calor
       del humo embriagador
       que acaba por prender
       la llama ardiente del amor. *

Ella salió de la cocina con una sonrisa en los ojos: cumplida la tarea, iba por su premio.
El leía el periódico como cada noche, esperándola, fumando distraído, porque no le gustaba ir a la cama sin ella.
Era una hora que esperaban, ésa. Después de la cena los hijos se retiraban a sus cuartos, o salían.
Y a ellos les quedaba el silencio y la intimidad.
Ya no eran tan jóvenes, pero no se les había dormido el deseo.
La mujer, apenas alta, gorda y armónica sin exhuberancias, cerca de los cincuenta pero bonita aun, tenía una boca sensual y amiga de la risa y unos ojos color café de mirada habladora.
Se detuvo un instante, y mientras lo miraba, repitió aquel gesto de coquetería tan suyo: humedeció apenas con su lengua la yema de los dedos y los pasó por sus cejas oscuras.
Luego caminó hasta él, le quitó el periódico suavemente dejando que se deslizara hasta el suelo, se inclinó hasta casi tocarle la cara y en medio de un casi abrazo lleno de complicidad, le cantó en un susurro: “Dame el humo de tu boca…, anda, que así me vuelvo loca!...” con esa voz un poco ronca y llena de erotismo que solo él le conocía.
Y entonces, él, con aquella sonrisa dulce y prometedora que solo ella le sabía, la acomodó en su regazo y la besó lentamente, acariciando su espalda y sus muslos, con clara promesa del premio que ella había ido a buscar.
Yo había dejado mi cuarto e iba a la cocina por una fruta, cuando vi salir a mi madre de la cocina con ese gesto de muchacha y mirando con ese ensueño hacia mi padre: me detuve en silencio, con la sensación de invadir espacios que me estaban vedados.
Y así, fui testigo voluntaria de aquella ceremonia secreta.
Era una noche de domingo.

Ahora también es noche de domingo.
Estoy sola, de esa forma que me gusta estar sola las noches como estas: un libro amigable, una copa de buen Malbec y la radio sonando bajito.
Estaba yo distraída en la lectura, cuando de pronto irrumpe en mi atención una voz grave de mujer que canta: “Dame el humo de tu boca…, anda, que así me vuelvo loca!...”
Volvió aquella escena a mi memoria y apuré mi Malbec, ahíta de sensaciones como cada vez que la recuerdo, porque percibí después que aquella afortunada noche, mi madre me reveló, sin saberlo, el maravilloso secreto de la sensualidad.
Ese es su legado que mas agradezco.
Lo agradezco cada vez que amo, que deseo, que sueño, que beso, que me río, que me perfumo. Cuando hago el amor y cuando uso mi inteligencia. Cuando estoy triste, cuando digo gracias, cuando encuentro una mirada que me mira y me besa.
Y en cada ceremonia secreta que soy capaz de celebrar.
Ojalá Cecilia, algun día, me diga esto mismo.
Gracias, mamá. Por la sensualidad.  

/
 nilda quijano, mi madre 

otras madres en casa de Molí


*Fragmento del tango FUMANDO ESPERO - 1922 -
Música: Juan Viladomat Masanas - Letra: Felix Garzo

nota de la autora: este post ya ha sido publicado. excusenme quienes ya lo leyeron; es que hoy quiero renovar este homenaje, especialmente. mi madre se fue con 53 años. yo tengo hoy 67 y ese legado sigue siendo la mejor fortuna. gracias.

viernes, 18 de agosto de 2017

con el pensamiento atónito, mi corazón los abraza!

mi nombre es Marta CARDONNET
desde Buenos Aires corre mi alma a abrazarlos!

viernes, 4 de agosto de 2017

jueves de cartas



Querida Intima:
                        Idea inquietante ésta de escribirnos una carta, no? Sobre todo cuando ambas sabemos que somos tantas: la inefable, pícara Arlenne y la hacedora María Quijano, que siempre me prestan su nombre cuando los escenarios imponen máscaras; esa Mujer Azul que persigue conmigo el delicioso ejercicio de la sensualidad y esta Marta irreverente, arriesgada, débil, valiente, que se alimenta de risas igual que de lágrimas y siempre necesita de abrazos, que cruza las calles en diagonal y a veces, sin siquiera prestar atención a los semáforos. 
                         Esta loca mujer de géminis, en fin,que es apasionada en todo y para todo, teniendo solo un celoso cuidado de no tropezar con la infelicidad porque sí. Y anda siempre caminando veredas y adoquines persiguiendo historias y atardeceres; madrugadas con amigos, vino y queso; despertares con amantes inolvidables.
                    Intima querida, Yo misma, que esta carta sirva mas que todo para recordarnos que tenemos el alma expandida, la mente abierta, el ombligo inquieto aun hoy mismo, cuando los relojes empiezan a andar a destiempo con los deseos de mi corazón, enamorado otra vez con el arriesgado arrojo con que se sabe que será el último amor. Y, puntillosamente, recordarnos otra vez que hemos vivido siempre, siempre ejerciendo la más entera Libertad posible, aun cuando eso pudiera significar andar dando saltitos al borde del precipicio. 
                             Y que es así como vamos llegando con la mirada extensa, la frente alta, las manos abiertas, gozando de los mejores amigos, amando inmensurablemente a Camilo, Cecilia, Cleo, con el premio de la risa y el abrazo de todos ellos.
                               Fantástico balance, mi querida, si además cuento con que él a veces, necesita tanto de mí. Y así, ya no importa que el cuerpo no sea el mismo; que a veces duela, inevitablemente; que ya no pueda bailar. Total que si te miro, si me miro, sigo siendo aquella muchacha salvaje.
                                 Y te quiero más que siempre.


mas cartas en casa de Encarni
                                 

domingo, 25 de junio de 2017

abrazos y aplausos para ella

 
Publicado por Neogéminis Monica Frau en sublog "Flin en la libretita"

Es cierto! Tuve que sacar una foto con el móvil!
(con "mi" móvil, además, tan rudimentario).
Pero no me pude traer la imagen de otra forma!
Y quiero abrazarla y aplaudirla con ustedes
porque sus inefables personajes reflejan tan atinadamente
la realidad de nuestra querida Argentina
cada vez más país y menos Nación,
que me ha renovado el nudo que hay por eso en mi alma.
Visiten su Libretita y verán! 




jueves, 22 de junio de 2017

jueves de tentaciones


no me importa 
el incendio
el castigo
el salto al vacío.
no me importa
el sonido de su llanto
las cenizas de su adiós
sobre tus hombros.
no me importa 
el juicio final
tus ojos asustados
el desafío.
no me importa
inventar trampas
disfrazar la ilusión
decir mañana y después.
no me importa
que te dude
que me duelas
el pecado. 
sólo quiero tus manos
tu alma tu mirada
tu corazón
tu ombligo tu amor
que me ames amarte.
probar esa tentación
quemarme.

dijo LEONOR


imagen Josefina Robirosa

domingo, 18 de junio de 2017

el nombre del padre




El nombre del padre es el que se inscribe en la mirada del hijo que lo mira, que lo descubre, que lo elige para amarlo sin más misterio que el mensaje indicativo de su corazón. Es el que hace unir la mano más joven con la que se elige para ir por la vida. Es un paso que se acomoda con el paso que camina al lado, sin graves disyuntivas: se elige casi siempre el mismo camino. El nombre del padre es el señalado por el alma del hijo que lo define lugar, puerto, cobijo, hogar. Y el alma del padre que sabiamente decide ese amoroso compromiso de estar ahí mismo.
A veces, el hijo cabe exactamente en las palmas del padre que lo espera porque la vida ha entrelazado esos destinos y sobre su cabeza se encuentran los ojos de ese hombre con los de esa mujer; pero otras, sencillamente, son los insondables caminos del destino que van trocándose en amor y entonces el hijo cabe exactamente en el espacio del abrazo del padre que lo recibe porque la vida ha entrelazado esos destinos, versátil, loca, bendita, nutricia, como es la vida a veces.
El nombre del padre es el nombre con que su hijo lo nombra cada vez y le da contenido y significado.
Como bien lo saben ustedes dos, Eduardo y Fabricio.


n/a: que siempre sea el mismo camino.


viernes, 16 de junio de 2017

jueves de grandes textos


quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos
                                                                            Pablo Neruda

A nadie me parezco desde tu mirada.
Me he acostumbrado a tus soledades.
A quedarme en silencio a tu lado
esperando que te decidas a amarme,
que detengas el viento y los pájaros migrantes
de mis hombros y de mis manos
que añoran crepúsculos apenas vistos,
amaneceres desperezados sobre nosotros.

Soy la que imagina el agua para tu sed
y la manta que abrigue tus noches frías.
Soy la que inventa el consuelo
cuando crees que tus manos están vacías.
Soy la hambrienta de tus besos.
La que desea ahogarse en tus abrazos
y despertar el inexorable deseo
que te traiga hasta mí; ineludible.

Quiero hacer con vos
lo que la primavera hace con los cerezos:
que dependan de este amor que me despiertas
la intensidad de tu savia renacida
y los oscuros sabores de tus escondidos zumos.


más grandes textos en el extraño mundo de Neo

n/a: el gran Neruda absuelva mi atrevimiento

viernes, 26 de mayo de 2017

jueves coloreados de silencio


ese silencio
                                                    
 a veces, si te sueño sin querer
mi alma se queda sin pájaros cantores
a esa hora que el silencio es azul;
y todo ese silencio se desmaya de gris.
abro los ojos y pienso tu nombre: 
el grito silencioso es brillante y negro
alarido náufrago, rebelde y rojo.
mi almohada acoge una mente en blanco
como una rendición sin armas
y me duermo sin los sueños celestes
de una silenciosa esperanza
que me niego a llamar esperanza.
el silencio se me vuela en la noche 
anaranjándose de madrugadas.
se des desmaya el agrisado silencio
con los pájaros de la mañana
cuando bañada de una luz mentirosa
me despierto y digo tu nombre.


coloreamos el silencio en un lugar de encuentro



jueves, 18 de mayo de 2017

jueves de mar

vos y el mar

Ayúdame a mirar! - Eduardo Galeano
Antes de contarte lo que le pasa a mi cuerpo entero con el mar, es preciso decir que el paisaje de mi infancia y toda la adolescencia fue el Río Gualeguay, al que mi memoria ama entrañablemente, con su corriente de remansos y remolinos, besado siempre por sauces llorones y espejo de los mejores atardeceres entrerrianos.
Pero el mar....
Al mar lo conocí a los veinticuatro años y me lo regaló mi Tía Amalia, premiando mi flamante título de Abogada. 
Sentada en el primer asiento de la planta alta del micro que nos dejó en Mar del Plata, me despertó el movimiento de una curva y cuando abrí los ojos, desprevenida, me encontré con el mar. Mi corazón pegó un brinco y tuve que contener los sollozos para poder mirarlo, sentirlo, tragármelo con la mirada, guardármelo en el alma.
Pocas cosas en la vida me han provocado aquel maravilloso sobresalto, esa emoción que se renueva, intacta, apenas mis ojos lo miran, siempre escasos ante su inmensidad y mis oídos se colman de ese sonido suave y monstruoso, inmensurable.
Esa tranquila memoria de amor entrañable por el Río Gualeguay, vuelca en inquieta pasión si mi mente necesita del recuerdo del mar, que se expande en urgencias de verlo y escucharlo, porque mi alma y mi cuerpo se contagian como de una sed que no se calma hasta estar frente al horizonte inmensurable, con la mirada excitada por las olas indomables o mi corazón ralentizado por las delicadas puntillas de su calma. 
Ahora mismo siento que el mar me sucede en todo el cuerpo; como vos, en este tiempo. 
Y a veces, me gustaría abrazarlo inacabablemente; como te quiero abrazar a vos, después de escucharte decir con tu voz interior, enteramente de niño: "...no sé, el mar es sólo muchas gotitas muy chiquititas, una al lado de la otra. Y fijate el poder que tienen en cada ola! Ese era mi pensamiento siempre que me sentaba a mirar el mar durante horas...".
Te escucho estremecida, arrobada por tu voz como me arroba el sonido suave y monstruoso del mar, y sedienta de ambos, me sube desde los pies un ardoroso temblor otra vez acontecido.

                                  Rio Gualeguay- Provincia de Entre Rios- ARGENTINA

más Mares en casa de Encarni

                             


















sábado, 6 de mayo de 2017

jueves y el escenario esnuestro


muñequita de lujo


Diecisiete años tenía yo, Carlos, diecisiete años!...
Y me instalaste al costado de tu vida como a una muñequita de lujo a la que vestías con sedas y pieles, adornabas con perlas y piedras, alimentabas con rojo salmón y negro caviar rociados con dorada champaña y luego desnudabas con insultos de pirata y arañazos de empresario famoso e impotente.
Tu fortuna logró que tu esposa me aceptara como si yo fuera un talismán de tu suerte, como una rara avis posada en tu hombro, como una contorsionista prendida a tu elegante bastón con mando de ónix y una exótica perrita que te acompañaba en tu amplio y lujoso automóvil.
Pobre chiquilina enferma de ilusiones quebradas me dejé llevar por esa magia oscura que lograba la aceptación social sin excepciones, siempre a cincuenta centímetros de vos, como una marioneta grácil y extraña, en medio de tu obscena riqueza y tu perverso ejercicio del poder.
Crecí sin familia, sin amigos, sin miradas amables, sin elegir nada nunca, atontada con lujos y el sibilante susurro de tu voz que dominaba mi mente, mi corazón y mi sexo.
Así, fue raro el regalo de cumpleaños, ese viaje al Carnaval de Venecia para mis cuarenta años. Y ese bello disfraz dorado y esa máscara tan fantástica de dama veneciana….
Y vos, un poco combado ya, pero tu pelo lacio que siempre adoré y tu perfume que no abandonará ya mi memoria.
Fue solo un instante.  Saqué uno de los palillos preciosos de plata que engalanaban mi peinado, me acerqué hasta vos como para besarte, acaricié tu cuello y justo cuando te volviste a mirarme con esa mirada tuya, lo empujé con fuerza por debajo del cuello de tu camisa.
Lo soñé, o me miraste con amor?, con un ruego fugaz en el fondo de tus ojos?
Mientras caías lentamente, desangrándote, sosteniéndote de mi vestido, la colorida máscara resbaló a mis pies y espero que hayas visto mientras te morías cómo me vaciaba de vos.
Finalmente.
Aunque estuve muerta casi desde siempre.


mas escenarios en casa de Roxana

lunes, 1 de mayo de 2017

duda


No me dejes…, no me dejes. Dos veces lo dijiste, sin mirarme. Y yo, furiosa de dolor, de amor, de impotencia, te avisé sin pensar, te rogué, mi corazón mediante: “Voy a quedarme si me prometes que serás feliz.” Sólo para que no te fueras de mí, impuse una sinrazón desesperada. Y vos me contestaste, muy serio, con esa seriedad que te sale tan fácilmente como la sonrisa con que le contestaste a ella: “Te lo prometo”. Y yo sentí tu voz (qué vergonzosa torpeza!) como un bálsamo para mi tristeza.
Desde entonces, soy la que acompaña de lejos tu vida, con ratitos de amante, sólo con instantes de íntimos abrazos y besos hambrientos, haciendo que a mi amor no le importa que te vayas a ser feliz con ella; con una disfrazada deshonra de mí misma que apenas reconozco.
Te alimentas de mi alma y de mi mente, como de una fuente de agua fresca, mientras proyectas tu vida con ella. Apenas con esa promesa que es otra promesa para ella y ninguna para mí.
Como una mariposa esclava de su libertad, te vuelo de lejos impulsada por el airecito suave de tu voz; me miento que soy libre de irme a buscar otra mirada o quedarme prendida de tus ojos; me resigno a que mis alas me lleven hasta vos, siempre con la alocada esperanza de que no me cuentes otra vez cómo es que recorriste otro tramo de camino hacia tu vida con ella.
Pero esta vez, en estos días de tu ausencia silenciosa, cautelosa, comprometida, ha empezado a dolerme el amor por todo el cuerpo: se me acalambran los dedos de caricias impotentes, de las que ya sabes; se me humedece de ardores la mirada; no encuentro las risas porque sí de cuando me iba enamorando de vos y el corazón me inventa llantos silenciosos, que me apuñalan entre el esternón y la espalda.
Es decir, me he mirado en el espejo y no me he visto feliz.
Y me acordé, de pronto, con un escalofrío de alivio, que siempre, siempre, siempre, no importa cómo me sangre por dentro, me voy de los lugares en los que no soy feliz.
También me acordé que te lo avisé antes de tu promesa, oxímoron de mi felicidad.
Es decir, no sé qué será de esta mariposa, si decide ser una mujer parada frente a su espejo.
Hoy es sólo que te quiero tanto y que aún me quedan restos de esa atolondrada, desvencijada esperanza de que un día te enamores de mí, además de necesitarme.
Y entonces, decidas elegirme.  
Pero…. y si no me eliges?

imagen extraída de internet

viernes, 7 de abril de 2017

amores de infancia jueveros


veinticuatro colores


En cuarto grado, Roberto era el dueño de la única caja de Lápices FABER CASTELL en veinticuatro colores, entre todos los alumnos de la Escuela Modelo Nº1, de Gualeguay.
Y a mi me encantaba dibujar!
Por tanto, habíamos hecho un trato que nos ponía automáticamente de novios: yo ilustraba con mis dibujos su cuaderno de clases y eso me daba derecho al uso de sus bellos e inalcanzables veinticuatro lápices que resumían los colores del universo y que se guardaban en un estuche de metal único.
Eso me hacía sentir la heroína de una novela de amor a los diez años.
Mis recuerdos se hacen borrosos en el devenir de la adolescencia y a los diecisiete me fui a Santa Fe a la vida universitaria.

Cuando nos volvimos a ver, habían pasado veinticinco años desde que me fui.
Festejábamos las Bodas de Plata como egresados y ese regreso Gualeguay significó volver por tres días a los diecisiete.
En la cena del encuentro, despues del sorprendido saludo, nos sentamos uno al lado del otro, un poco por casualidad. Nos contamos lo de ese tiempo: él se había casado con la rubia tonta hija del dentista y yo estaba separada de mi primer marido.
Entre la adolescencia retornada y los brindis, los ojos brillantes y la risa fácil nos habían puesto hermosos y seductores, ya saben.

Roberto me invitó a bailar música caribeña y yo acepté encantada. Me gustaron su invitación y su mirada: lo recordaba introvertido y un poco hosco. Pero se había vuelto un hombre buenmozote y amigable.

De pronto, entre baile y baile me espetó:
- Qué suerte que volvimos a encontrarnos y me puedo amigar con mi compañera de cuarto grado, que ahora es esta dulce e interesante mujer.
- Amigarte?- pregunté sorprendida_- estuvimos peleados alguna vez?
- Vos parece que no. Pero yo siempre estuve enojado con vos, que eras mi novia sólo para adueñarte de mis lápices de colores.
Yo lancé una carcajada al recuerdo.
- Teníamos diez años, ha pasado tanto tiempo!
- Pues no tanto si aun tengo esa pena de amor. Y no me ha servido de nada guardar mi lata de Faber veinticuatro colores.

Por un breve momento el silencio le ganó a la risa.
Despues, sopló levemente la brisa de la vida y seguimos bailando como si nada. O casi.

imagen: lápices Faber-Castell - verdeesbueno.wordpress.com



más amores de infancia en lo de MOLI DE CANYER

jueves, 23 de marzo de 2017

jueves: círculos viciosos

descirculada

mis pasos andaban en el círculo
de las sombras que te circundan,
de las luces de tus ojos y tu risa.
seguían por atajos circulares
los senderos circulares de tu vida.

mi boca rodeaba tus labios
 y la redonda yema de tus dedos
dejando huellas circulares
en el bello hueco de tu ombligo
en la búsqueda circular de tu deseo.

en tanto que tu sino, inusitado,
rompía cada uno de los círculos:
ése, el del apretado abrazo,
el de los besos del encuentro,
ésos que buscaban los deseos
y los que mis pasos dibujaban
en el fino alrededor de tus acasos.

ahora estoy acá, descirculada
mirando tu andar desordenado
resbalando en líneas paralelas.
mi corazón libre, desolado.
mi alma llora, loca y liberada.

más círculos viciosos 



martes, 21 de marzo de 2017

un jueves de luto


Se encontraron como todos los jueves, en esa cafetería mal servida y mal iluminada, tan propicia para encuentros como el de ellos.
Se miraron como sorprendidos de la distancia de sus manos, siempre ardorosas y necesitadas de enredarse anticipando el encuentro de los cuerpos. Esta vez, no. Ninguno de los dos fue corriendo la vajilla para dejar libre el camino a sus manos. Ella doblaba y desdoblaba el sobrecito vacío del azúcar y él cruzaba las manos en actitud retraída como en cita de negocios. Tampoco sus miradas se abrieron hacia el encuentro.
Al principio hablaron de trivialidades, eludiendo las palabras que se decían siempre. Pero no pudieron con la infinita tristeza que les apretaba el alma a los dos, como les sucedían todas las cosas, así: de a dos; durante todo el tiempo de aquellos quince años.
Inés lo miró, al fin buscando su mirada:
-Quince jueves desde aquel jueves en que nos quedamos viudos, José. No puedo dejar de contarlos.
Y volvieron a mirarse, como se miraron aquel jueves en que él llegó con esa especie de condena pesándole en los hombros. “Susana se murió esta mañana”. Y se abrazaron como huérfanos, como en el final de algo, como víctimas finales de algo que nunca habían deseado.
Desde ese día, se desearon menos, sin ninguna explicación. Necesitaron de menos llamadas porque sí; se espaciaron los mensajes en el whatsapp, que tanto los divertían. Y los jueves dejaron de ser el domingo luminoso de charlas divertidas y sexo celebratorio de cada semana.
Hasta este jueves que los dos supieron apenas mirarse que iba a ser el último. Se lo habían prometido al principio del amor sin remedio: “Cuando no sea maravilloso, que no sea nada.”
Y hacia quince jueves que la muerte de Susana, como nunca lo hizo su vida, les suspendía el deseo y los regodeaba en la melancolía de un inesperado aburrimiento.
Cuando Inés sintió que iba a empezar a llorar como una niña, dijo un desesperado: “Tengo que irme!”
Se abrazaron esta vez como náufragos de su tormenta perfecta. Y se dijeron al unísono, como le sucedían todas las cosas: “Maravilloso o nada.”

Inés corrió a llorar en un taxi. José caminó como un ciego hasta su auto.


°°°°°°°°°


n/a: aunque he llegado tarde a la cita hay otros lutos en lo de Pikxi




viernes, 10 de marzo de 2017

Bon apetit! para los jueves


Desde hace ya un cuánto tiempo, desde el día siguiente a aquel bello encuentro de blogueras en mi linda Buenos Aires, mi desayuno siempre tiene el mismo ritual: esa taza que ella nos trajo desde su paisito y que siempre contiene el café con leche despertador de mis mañanas; el té perfumado que me traen los amigos de esos lugares donde el té es un compendio de aromas y que me ayuda a reunir las musas; el tranquilo café con leche de mis meriendas y el acompañante café de mis noches de pensar, de sentir sentires diversos, de gozar el silencio poblado de las madrugadas.
Y siempre con mi taza, el recuerdo de Vivian, de Cass, la encantadora geminiana de Uruguay, que mi corazón, mi alma y mi memoria guardan, iluminado.

BON APETIT! para alimentar mi memoria, mi alma y mi corazón!

                                                      manjares en casa de NIEVES

sábado, 4 de marzo de 2017

tu mirada

no sé cómo decirlo
sin que parezca impudicia
pero me ha nacido el deseo
de hacerle el amor a tu mirada.
tocar alguna fibra
que te entorne los párpados
besarlos suavemente
para conjurar el olvido
y luego con la yema de mis dedos
acariciar tus pestañas suaves
con aleteo de mariposas.
con la punta de mi lengua
libar tu lagrimal, la delicia
de la sal de escondidos llantos
de enloquecidas risas.
y cuando yo viera tus ojos abiertos
desnudaría mis ojos solitarios
recostándolos sobre tu mirada.
después, mi boca almibarada
el latido apasionado de mi pulso

el orgásmico suspiro de mi alma.



jueves, 2 de marzo de 2017

relato de jueves: la ventana indiscreta



A ella le gusta sentarse, en silencio, un poco lejos de la gran ventana que separa los ambientes para no incomodar a su Señora. Pero tiene un tácito permiso para permanecer allí y ella espera con ansias el momento de la media mañana, cuando comienza la mayor claridad, en que llega el Maestro.
Antes ha ayudado a vestir a Lisa y la ha peinado cubriendo apenas su cabello con aquel velo color humo y su bonete. Desde que ha comenzado con aquella especie de ceremonia, Rosetta ha notado que la Señora se perfuma con Acqua de Giglio que su hermana le había regalado y guardaba sin usar. Ya ha renovado tres botellas del perfume.
Ahora, tras cruzar la calle que separa las dos casas, ha llegado el Maestro con su caja de pinturas, su gesto firme y su apostura. El atril cubierto con un lienzo permanece en un rincón de la pequeña sala contigua al gran comedor -donde se instala Rosetta- y es el lugar más luminoso de la casa.
Lisa lo espera como cada día, desde un rato antes, con la espalda erguida y la mirada alerta. Se saludan con apenas un gesto de la cabeza y es cuando Rosetta se cautiva con ese ritual de deseos escondidos que sucede tras la gran ventana y del que ella es espectadora de privilegio: su condición de criada la vuelve invisible.
Con el fondo musical que dan los arpegios del arpa que el joven paje ejecuta para ellos con manos angelicales, el Pintor apronta sus menesteres, mientras la pequeña sonrisa, con comisuras de niña y labios de cortesana, se instala en el rostro de Mona Lisa, cuyo cuerpo conserva aún el misterioso vestigio de la reciente maternidad, al igual que su mirada.
Los ojos del Artista la recorren lenta, largamente y Rosetta sabe que él ama a aquella mujer. Lo sabe cuando lo ve rozar apenas su cara para corregir la inclinación del rostro y ve a su Señora poner una mano sobre la otra, con una caricia contenida que ahí ha de quedar. Ella siente cómo, entre las notas del arpa, se enreda el inquieto deseo de la madurez con el suave deseo de lo impensado.
Se lo confirma todo ese largo tiempo que se sucede sin que el Maestro se inquiete por su obra inacabada, sin que la Mona Lisa se incomode con aquellas horas de quietud. Que él tenga cada vez la mirada más ardiente y la joven cada vez más misterio en la sonrisa.
Es un indiscreto escenario aquella ventana.  

otras ventanas en casa de Alfredo

p/d: disculpen ustedes esta licencia.
imagen tomada de internet.

lunes, 20 de febrero de 2017

nubes



me ha invadido una nostalgia anticipada.
un perfume de despedida
se enreda en mi pelo quieto
y a mis manos les duele tu piel
intocada
ausente ya de las yemas de mis dedos
de mi lengua adormecida
de mi boca
sin la línea de tu espalda.
se regodea mi alma en la melancolía.
un presentimiento oscuro
de que ya no te veré llegar
me inunda de nubes la mirada.


el amor es un viajero incierto.