domingo, 29 de mayo de 2011

29 de mayo













me encuentra
este aniersario
de mi risa y mis pasos
temblorosa
ante esa encrucijada:
seguir andando
con mi curiosa mirada
este pelo y esta boca
-la espalda airosa-
las horas de mi historia
el amor a deshora
la voz de mis hijos
ese árbol de caramelos
el nido de mis lunas
el abrazo inmensurable
de todos mis amigos
o de un zarpazo
matar a la esperanza 
por traidora.

no seré yo quien elija.
será el destino.


imagen: carolinajaramillo.com

lunes, 9 de mayo de 2011

tiempos








válgame la luz del otoño
bañando tus pestañas
la perfecta tibieza
de tu abrazo
la cadencia de tu paso
que recibe mi suspiro
cuando vuelvo.

válgame el cuenco
de la sensualidad que nos habita
la luna que recreamos
los respiros abrazados
la sonriente pereza
que nos deja la tibia saciedad
al resguardo de los besos.

válgame el camino
la historia de este amor
nuestras voces susurradas
mi alma siempre en vilo
y la rutina desarmada
en los relojes.

válgame la gracia
a mi amordazado calendario
a tu desbocada osadía.

el deseo concedido.

martes, 3 de mayo de 2011

aplausos y abrazos para él

La cita



Otra vez la estación es el punto de encuentro. Ligeros de equipaje, venimos de ciudades lejanas en el mapa. Mas qué importa la distancia, si los trenes nos unen sin contar los kilómetros. El taxi hasta el hotel acelera latidos. Concretamos la cita en una habitación recién abandonada por otros amantes furtivos que olvidaron un grillo dorado junto a la caja vacía de Dúrex, dos billetes de Air France con fechas caducadas y el olor del amor recién diseminado.
Pero el mar está allí, esperando la luna, con su oleaje cómplice en la pleamar nocturna, mientras suena en el bar un piano sugerente. Hasta la habitación fluye la melodía, como un eco lejano. La tamizada luz penetra en la penumbra de una noche incipiente, de estrellas presentidas que acucian el deseo mientras nos desvestimos. Dibujo con mis dedos en tu espalda desnuda palabras nerudianas con la lenta destreza con que Eric Clapton mima su Blackie Stratocaster. Y tú adivinas siempre mis mensajes cifrados que recorren tus venas con un clamor de fuego. La noche nos ofrece los frutos que la sangre riega en nuestros sentidos y apuramos sus jugos con la sed del desierto.
Las olas del Atlántico rompen contra las sábanas y nos despierta el sol.
 
 
publicado por Miguel Cobo en el bello blog barra libre

sábado, 30 de abril de 2011

mujer en taxi *


Bien, hice lo que quería. Salí dignamente y me tomé un taxi. Dignamente? Más bien, tristemente. Porque hoy tenía que ser una noche especial. "Ponete linda que te invito a cenar". Hace dos años que trabajo con él. Cena cara, eso sí. Pero después ese bar; muy elegante, claro. Y muy deprimente. Porque entonces, para qué mi vestido rojo de medio sueldo y el perfume en cuotas? Para qué mi trabajoso peinado copiando a Rita Hayworth? Para qué el esmalte rojo y el pintalabios carmesí? No hemos hablado de otra cosa que no fuera de su mujer.  Y de su culpa por dejarla sola. Bueno, ella no ha querido acompañarlo, no?  Ella es la que no desea vivir en Buenos Aires, porque le molesta la contaminación auditiva, no? "Y porque además le pesa el anonimato de la gran ciudad." me ha explicado él. Pobrecita, me imagino!  Que puta madrugada! Y este maldito taxi, con ese tipo que me espía. Esperará que llore? A qué me llevó Agustín a ese bar, tan empecinadamente desierto?Bueno, es un lindo bar; ahí no se va con cualquiera. Caro, es caro. Yo, en cambio, no soy cara. A mi me conforma con ratitos de hotel, porque no quiere que me sienta incómoda en su departamento. "Hay algunas cosas de Marina y no quiero que eso te moleste o te duela". Y hoy ni siquiera eso.  "Ha sido larga y tediosa la sesión, tesoro. Estamos cansados los dos". Qué maravillosamente considerado es! Sobre todo con él, claro. Cuando el señor diputado habla en el recinto, el discurso se lleva toda su adrenalina. Y su lívido, también. "Por suerte lo comprendés tan bien, negrita. Sos la secretaria perfecta". Yo no comprendo nada; cuido mi trabajo, nomás. O me enamoro de él, no sé. Y qué sola me deja cada vez! Seré tan vieja como me siento, ya? De veras ya nos pasó el tren a las de cuarenta? Me duele la espalda. Será de cargar con todo lo que no me animo a revolear por el aire y que caiga justito en la boca del camión de la basura. Me resisto a pensar que pasó el último tren, sin que me diera cuenta! Pero si ni siquiera sé dónde está la estación. Es aquí, señor. Déjese el vuelto. Total que a los viáticos los paga el diputado. Bien, allá vamos! Otro amanecer con solo mi fiel almohada esperándome.  Mariposita de la noche, eso soy. Cuando se apague la luz me moriré y nadie lo sabrá.



*sobre un comentario que dejé en barra libre

jueves, 21 de abril de 2011

en ese bar

                                                                                    
                                                                                             a marcelo y estercita, buscadores de historias

Los feriados largos la ponen triste, porque no puede esquivar la soledad. 
Las veredas se quedan desoladas y eso no les va bien a las que trabajan en la calle. Y para más, el otoño se ha instalado ya, poniendo un vientito  así como de spleen en las esquinas.
El martes fue otra noche triste: lloró un poco mientras se preparaba arroz con leche. Le dolían los pies y tenía frío. Menos mal que existe el arroz con leche; es barato y sanador. A Mecha le curaba el alma y la piel, según le había enseñado su vieja. Se sirvió un tazón y miró televisión hasta que se quedó dormida.

La despertaron las locas de al lado, gritándose como siempre. Se había dormido sin desvestirse y estaba aterida: le vino de perillas la ducha caliente y, como aún tenía unos pesitos, decidió cambiar de paisaje y desayunar en un bar. 

En la calle la recibió un miércoles lloviznoso que le dio ganas de volver y meterse en la cama. Pero ella no se había vestido de "chica seria" con tanto cuidado para eso. Vió el 29 y le hizo señas. Venía con tres o cuatro pasajeros, así que se sentó y se dejó llevar mirando a Buenos Aires como si no lo conociera. Se bajó en la plaza; qué soledad con ese cielo gris, tan linda que le había parecido siempre.
Los bares de por ahí no se ajustaban a su bolsillo y comenzó a caminar por Anchorena hacia Corrientes. Había parado de llover y eso le permitió andar despacio, mirar hacia arriba, reconocer el barrio en los balcones, en las casas que ya no estaban, en las ausencias. Ni los viejos, ni el kiosco de don Pedro, ni la casa de pensión, ni su adolescencia. 
"No voy a llorar otra vez. Mejor entro en ese bar. Esto debe ser hambre". Sin pensar y sin mirar, se ubicó al lado de la ventana. Cuando se quitó el piloto sintió algo extraño, un silencio imprevisto. Seis o siete hombres la miraban callados, como sorprendidos. Entonces, reconoció el lugar que siempre había visto desde afuera, sin poder entrar. "A ese lugar van solo hombres, nena. Hay miles de bares en Buenos Aires!"
Bueno, allí estaba. Los miró con simpatía y sonrió apenas. Hubo movimientos de sillas y carraspeos, pero después de ese momento, un mozo tímido, viejo como el bar, hizo como que repasaba su mesa para no mirarla. 
"Buen día, señora. Qué se va a servir?" 
"Café con leche y medialunas." -y cuando el hombre se retiraba apurado, Mecha levantó un poco la voz para averiguar: "Disculpe, señor; es que entré sin fijarme. Este es el Bar Roma?"
"Si, señora".
"Ah, eso me había parecido"- y volvió a sonreir, recordando, sintiéndose una piba. Sin darse cuenta que seis o siete pares de ojos, volvían a mirarla con atónita incomodidad.

Estaba sucediendo el desayuno solitario mas acompañado de su vida, cuando se acercó un hombre alto, de anteojos, un poco encorvado, pero bastante bien vestido, pudo ver en rápida mirada, largamente experimentada en sus clientes.
-Disculpe, señora. Usted no es Mecha?
-Sí. Soy Mecha y usted quién es?- preguntó con el alma en vilo, sin poder acomodar la voz.
-Soy Juan Carlos, el hijo de la dueña de la pensión. No te acordás de mí, claro. Han pasado tantos años. Me puedo sentar?
-Juan Carlos!... Claro que me acuerdo. Eras tan alto!- y se rió como se reía antes, le pareció al hombre.- Lo raro es que vos te acuerdes de mí, que me hayas reconocido. Estoy vieja, ya.- y se acomodó los anillos, mirándose en las manos el paso del tiempo- Ya no está la pensión, tampoco. Hay un edificio de departamentos, vi.
- Ah, sí. Yo vivo ahí. Te reconocí la voz, creo. Y cuando te miré mejor, reconocí tus ojos. Y la sonrisa- agregó mirándose él también en las manos el paso del tiempo- Y qué te trajo por acá, Mecha?
-LLegué sin darme cuenta, pero seguro, seguro fue la tristeza que me gana a veces. Y un poco de soledad.

Se habían ido del bar porque no dejaban de mirarlos.
Entre arrebatos de charla plagadas de anécdotas, silencios un poco melancólicos, alternar cafés con restaurante y contarse retazos de dos vidas marcadas más con adioses que con amores, les llegó el anochecer: él la invitó a su casa y ella dijo que sí.
Cuando se desnudaron, le costó más a él, porque para ella eso transcurría así nomás y ahora se sentía con la misma loca inconciencia de una adolescente.
Hicieron el amor con la torpeza de la primera vez y la pasión que renace en esos encuentros que descubren historias inconclusas. Estuvieron brillantes y brillosos; lentos y desesperados; briosos en la mirada, acuciantes en el ombligo, calmados en la entrega; convocaron en cada gesto a la esperanza.
Entremedio, a la madrugada, Mecha preparó el mejor arroz con leche de los que tuviera memoria y mientras el brebaje sanador hervía lentamente, tomaron vino que acompañaron con un poco de queso y otro poco de pan viejo tostado por Juan Carlos, que olía a gloria.
-Dice Pettinato que el olor a tostadas es olor a que alguien te quiere- dijo Juan Carlos buscándole el fondo de los ojos.
-Dice mi amiga Gabriela que el arroz con leche es matapenas- dijo Mecha dejándolo entrar hasta el fondo de sus ojos.
Al rato, en esos intervalos para la ternura que siempre tiene el buen sexo, él le preguntó como esperando una sentencia: 
-Y si me enamoro de vos?
-Te vas a enamorar de una prostituta vieja. Pensalo mejor. Eso es lo que soy.-fue la sentencia.
-Una linda prostituta que no arregló precio conmigo.- mencionó sin alterarse- Y si el destino viene así..., ya lo pensé. Y con ese arroz con leche!
-Así de fácil se me va a ir la triste soledad?- preguntó Mecha, con ganas de llorar, pero sin miedo a llorar, esta vez.
-No. Tan fácil, no. El Bar Roma será espacio de mi exclusividad. Y tu vida también.

El amanecer anunciaba un feriado largo que no la iba a poner triste. Ni las veredas desoladas, ni el spleen de las esquinas.
En sus brazos, se durmió desnuda y sin televisión.


spleen: usado como estado de melancolía.

viernes, 15 de abril de 2011

aplausos y abrazos para él 

dormir con medias  

















Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.


publicado por Guille en su bello blog ya está escrito

lunes, 11 de abril de 2011

Cartas

                                                                                   
                                                                            Buenos Aires; 7 de abril de 2011.

Mi querido Faustino:
                               Feliz cumpleaños! Espero que esta carta llegue a tiempo y no cause inconvenientes en tu vida de familia. Es que la envío al remitente que estaba en el sobre y ya no sé si es el de tu casa. Tu última carta es del 14 de junio de 2003 y no tenía remitente. Recuerdo que me quedé muy triste porque en ella me decías que se cumplía otro aniversario de la capitulación en Malvinas y que sentías que habías capitulado con el Amor. Y casi nada más. Entonces, no supe dónde contestarte y se me llenó de soledad el corazón.
                               Pero ahora, mirá cómo es la vida, Faustino! Vas a ser abuelo! Y parece que todo sucede felizmente a tu alrededor, por lo que es hora de que ese muchachito desesperado de miedo se pierda en tu memoria y ya no vuelva; porque en él fue creciendo un héroe que deberá inventar cuentos heroicos con final feliz para ese niñito que llegará pronto y que verá en su abuelo a un gigante capaz de todo. Y tienes de tu lado, mi héroe, que por esta vez, será verdad.
                               Lo que me cuentas de Carmen, me hace agradecerle que no te haya dejado capitular ante el Amor. Me suena un poco raro, pero así es. Yo te hubiera amado igual, si hubiera tenido la valentía y la paciencia necesarias. Pero aquel desaliento de mi juventud me alejó de tus brazos, de tus besos, de tu mirada oscura que me sigue mirando desde tu fotografía. Y de esos abrazos que me prometías y a los que renuncié antes de que me abrazaran.
                                 Por cierto, mi cobardía me ha resultado cara. Intentar reemplazarte con Miguel no me sirvió de nada: su marca de la guerra lo ha tornado violento y cruel. Cuando se fué sin siquiera mirar a su hijo, sentí un alivio tan desmedido que me hizo sentir culpable. Y luego, ya nada. Mamá se ha puesto muy viejita y Pablo es un adolescente que me necesita mas de lo que quiere aceptar. No hay tiempo para mí. Pero me consuela releer tus cartas y recordar las mías. De todo ésto, Faustino querido, lo que mas lamento es que nos hemos perdido la pasión. Y eso me hace llorar siempre; ahora también.
                                 Total, que ojalá esta carta llegue para tu cumpleaños.
                                 Te mando un beso como los que nunca dí. Sé feliz por los dos.

                                                                                                            Tu Celina.

miércoles, 6 de abril de 2011

esa rutina

los dos saben.
se tocan con los ojos.
se besan con el roce del papel
entre expedientes y notas
sonrisas y silencio.
ella a veces le sirve un café:
susurra "una y dos"
la medida del azùcar.
él a veces le analiza
la curva de la cintura.
ninguno altera el orden
de ese deseo opreso.
ya nada sería igual
si eso sucediera.
ni el subte ni el espejo
el perfume la oficina
ni esa mágica rutina.

sábado, 2 de abril de 2011

Cartas




                                                                                              Villa Angela,  2 de abril de 2011.

Querida Celina:
                                 No sé si esta carta te encontrará en esa dirección, pero igual te escribo, porque ya sabés que de vez en cuando tengo necesidad de hacerlo y la semana que viene voy a cumplir cincuenta años.
                                 Hoy me desperté raro. Anoche, Celina, mi hija que lleva tu nombre, nos ha anunciado que va a ser mamá; te das cuenta? Es tan jóven con sus veintitres años!  Y cuando la he abrazado, jubiloso y emocionado, me ha dicho que si es varón lo llamará como su abuelo y no importó que le rezongara diciendo que Faustino es un nombre antiguo. Ella se ha reído y me ha contestado que no le importa, porque llevará el nombre de un héroe. Casi me pongo a llorar con el mismo miedo de antes, mirá.
                                  Carmen me adivinó como siempre y cuando se fueron todos y nos fuimos a acostar, me pidió suavemente que hiciéramos el amor. Que a ella le gusta hacer el amor con un héroe y entonces, sí, lloré un poco entre sus brazos y luego traté de amarla como ella lo espera, aunque siempre en esta época del año me inunda esa terrible tristeza que tantas veces te he contado.
                                  Ay, Celina querida! Vos fuiste la primera en llamarme héroe y despues de casi treinta años, aún me produce esa palabra como un revoltijo de miedo en el estómago. Sí, si. También me enseñaste que lo que ha sido heroico, es haber zafado te toda esa maldita resaca de la guerra. Por eso necesito decírtelo otra vez.
                                  Fueron tus cartas de amor, Celina. Desde la primera que recibí, de casualidad, sin nombre, con aquel comienzo: "Querido soldado: ..." hasta la última, cuando te despedías de este amor imposible: "vos en el Chaco y yo en Buenos Aires, Faustino, haremos de este sentimiento una carga. Así que te escribo para despedirme, mi querido Héroe. Siempre estarás en mi corazón, con toda tu lucha y toda tu fuerza. Deseo con toda mi alma que seas feliz. Yo trataré de serlo también. Te lo prometo por todo este tiempo." Cierto; no pude irme del Chaco. Villa Angela me ha protegido como una madre de los malos recuerdos, porque parece estar suficientemente lejos de todo aquello. Y aunque Carmen es una compañera maravillosa que me pone el hombro con tanto amor, fueron tus cartas las que me salvaron del infierno de la locura. Por tus cartas, querida, soy este hombre contento de sí mismo.
                                  Sin embargo, ya sabés que por este tiempo del año, necesito de tus cartas de amor, sin poderlo remediar con nada. Es lo único que me salvaría de los golpes que me asesta la memoria y me transforman en aquel muchachito desesperado de miedo que fui en Malvinas.
                                    Ojalá que esta carta te encuentre en esa dirección, sería un buen regalo para mis cincuenta.
                                     Un beso de los que nos escribíamos entonces. 
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               Faustino

lunes, 28 de marzo de 2011

Saludos, Ricardo!



Cuando publicó esta imágen en un post, yo escribí este comentario: "escuche: la sensualidad de la imágen y la sutileza indicativa de las letras se merecen abrazos y aplausos en mi blog..., pero, luego, cómo se lo cuento al artista?"
Cuando nos conocimos, compartiendo unas empanadas y un sublime arroz con leche preparado con la magia de Gabriela, yo pensé que ese tipo se merecía todos aquello miles de "Saludos, Ricardo" que yo escribí en su blog, sin obtener respuesta.
Con el tiempo, que no ha sido tanto, ni tantos los encuentros, se me fue haciendo sentimiento la convicción primera que íbamos a ser buenos amigos. Y es bonito para mi alma sentirlo amigo en las coincidencias y en las diferencias.
El tipo es un sensible auténtico, un pintón sin remilgos, un seductor "distraído", un librepensante y un conversador impecable: una persona interesante, en fin.
Del signo de Aries, eso sí.
Y ayer cumplió años.
Bien se merece esa foto en mi blog! (y mi blog agradecido, pienso riéndome).
Buena vida, querido amigo!

Saludos, Ricardo!
www.elmalentendido.com 

viernes, 25 de marzo de 2011

tanka de libertad














sin sentir miedo
parada en el umbral
de ella misma
cierra la puerta. suave
y mira hacia el sol.


imagen: Ranchos de mar- Ricardo Fasseri 
http://www.elmalentendido.com/

martes, 8 de marzo de 2011

ella abre ventanas

cada día
ella abre ventanas
con sus ojos grandes
con su mirada extensa
con su alma luminosa
con sus manos abiertas
con su corazón apasionado
con su vida enamorada
de soles.
cecilia.
esa mujer, mi hija.
que me hizo miralunas.

gracias, Jessica. 

jueves, 3 de marzo de 2011

oscuro desamor




 para esa amigamía querida







ella quiere amarse
dejar de mirar el aire
sin encontrar su alma
ver esa que quiere ser
viéndola desde su espejo
reirse como siempre quiso
andar sin volverse
hacia la sal de lo que no ha sido
y el desamor no la deja!

no sentir ese miedo
de cometer egoismo
si piensa en un abrazo 
que la abrace sin pedirlo
ella que anda con esos besos
sedientos de algún puerto
donde se abriguen palomas y mañanas
con noches de amor entre medio
y el desamor se lo impide!

ese caballero negro
el de la harapienta mirada
el de la indiferencia
el trasnochado sin soles
el de la silente oquedad
el sombrío desamor, digo
debe morirse a sus pies
liberarle el ombligo el alma la risa
para gloria de la vida
que ella quiera revivir con su osadía.


imagen: alamanecer yoshiro tachibana

viernes, 25 de febrero de 2011

recomendable ensayo de amor con duraznos










por quedarnos así
jóvenes en los ojos y la mirada
tibios en la piel
bandidos de cornisas
sedosos de sábanas
adoradores de madrugadas
con relojes clausurados
decidimos en claustro
silencioso de caricias y besos
ensayar el embeleso
de hacernos el amor 
en cada cosa que hagamos
aun cuando peleamos.

así que hoy
ensayamos con duraznos
que en este verano
los duraznos están de ensueño
elegimos esos dos de rojos
mezclados con dorados
dejando que su frescura
jugara en nuestras manos
y su piel nos rozara 
la yema de los dedos ansiosos.

me gustó trozarlos
cautiva en el enriedo de tus brazos
preparar ignorando la prisa
el dulce manjar con pecado
de la deliciosa sensualidad.
ah! que estos bellos duraznos
nos almibararon la lengua
nos recrearon los labios y la risa
derramaron jugos nuevos
en nuestras manos conjuradas
y nos embebieron de amor
el tiempo ritual de los besos.

lunes, 14 de febrero de 2011

Yo no quiero 14 de febrero



cuando era mas joven, me gustaba fantasear con conversar con Serrat
en la cocina de mi casa, a la madrugada, con vino, pan y queso.
mas cerca en el tiempo, me hubiera gustado tanto salir de copas con Sabina
por los pirigundines!...
ahora me enfelizo cuando el artista me besa en la calle, pateando tableros,
sin que me importe ninguna Norma, por mas linda que ella sea.

les dejo una de las canciones que mas me gustan, estrenando habilidad para subir videos.

con abrazos, claro.

miércoles, 9 de febrero de 2011

excusas

voy a ser petulante, para escaparme un tris de la realidad.
hace tiempo, alguien me explicó que Pablo Milanés no era mejor poeta que Silvio Rodriguez, solo porque al moreno le había tocado ser feliz en el amor.
será que mi página en blanco se debe a eso mismo? a que ando siendo feliz en el amor? (bueno, les avisé de la petulancia).
porque no quiero deberle el sueño indiferente de mis musas, a la cruel montaña de laburo enloquecido, a mis vacanzas suspendidas, a mi mirada incapacitada de no ver lo que rasguña mi alma, a este cansancio de cuerpo y alma, que solo desaparece cuando el artista me abraza, me hace reir, cocina para mí, me recrea en las sábanas.

ustedes sigan así, despertándome risas y pensares, que son otra caricia para estos días de desafueros del cansancio y otras yerbas contra mi alegría, que me dificultan mi siempre cultivada "actitud Cleopatra".

ya volveré.
los abrazo, queridos míos.


imagen: mi retratista personal, Fernando Botero (Los Amantes)

domingo, 23 de enero de 2011

el artista cumplió años










nuestro amor
lo sabemos cabalmente
trabajosa y felizmente
altera calendarios
modifica preconceptos
desconcierta prejuicios
sorprende a cupido
anida ahija y enfamilia
celebra diversidades
se alimenta con tu música
con mis incipientes letras
con nuestras charlas
obstinadas eternas divertidas
se perfuma en nuestras sábanas
se hace y rehace en la osadía
se colorea con la luminaria
de los amigos queridos
y ademas
con enérgica obstinación
desbarata los relojes.

feliz año que comienza
mi amor de mandarina
de hiel y de miel
el primero y último
el tardío y oportuno
mi intimo artista.
dañel.

lunes, 17 de enero de 2011

APLAUSOS Y ABRAZOS PARA ELLA

SEXO BLOGGER

- Me gusta un hombre de un blog.
- ¿De un blog?... te referís a lo que vos hacés? Eso de escribir y publicar por Internet? – Preguntó Silvina, mientras oprimía el botón para llamar al ascensor.
- Sí, exactamente eso.
- Mirá que bien…y?... ¿Es buen mozo?- Siguió preguntando.
- No se, no lo conozco.
- No entiendo nena… podés explicarme un poquito mas? ¿Te mandó un correo?, ¿Chatearon?
- No, tampoco.
- Al menos sabés como se llama?
- No…
- Dale, subí antes que se cierre la puerta y dejá de contarme estupideces.
- No es una estupidez, desde hace unos días no dejo de pensar en él.
- ¿Y como es eso de pensar en alguien que no conoces?- Silvina se concentró en su imagen en el espejo, se miró de perfil, de frente, se puso de espaldas y miró su trasero detenidamente, ya sin prestar demasiada atención a las palabras de Mirka.
- Me gusta como escribe… había leído unas cuantas cosas suyas, algunos relatos entretenidos, pero una de estas noches, cuando el calor no me dejaba conciliar el sueño, y mientras puteaba por que a la mañana siguiente iba a tener que ir a trabajar igual…
- Dale bajá…
- …me acosté en bolas sobre mi cama, puse sobre mis piernas la netbook, esperando que leer un poco me agotara y terminara aunque sea adormeciéndome, y al entrar a mi blog, veo una actualización suya, título “Alta temperatura”…
- Entrá.
- Me fui de inmediato a leerlo…
- Vamos a la cocina, vos hablá que yo preparo algo para comer.
- … en los primeros párrafos de su texto sentí que el calor al que el tipo hacía referencia y que estaba sufriendo, como el resto de los mortales en la ciudad, le había quitado un poco de almidón a su texto… describía el lugar donde vivía él o el personaje del relato.
- ¿El o el personaje?...él es un concreto, el personaje no existe y ahí ni piar Mirka, basta con personajes… ¿Te gusta la palta?
- Si… el tipo describía lo que estaba viendo por la ventana…
-¿Quién?
- El …
- Ok, te sigo, dale.
- Miré para mi ventana, que también estaba completamente abierta, y ví exactamente lo que estaba leyendo.
- ¿Habías fumado nena?
- No… te juro, era lo mismo, lo que veía y lo que leía…bueno, la ciudad es bastante parecida desde cualquier ventana, pero describía el parque, la fuente seca y el cartel luminoso que estaba sobre la pared de la fabrica abandonada… comencé a transpirar mas… y me dió un ataque de tos en el momento que en el relato, y entre el paisaje urbano, aparecía la escena que desde lejos él podía ver en una ventana vecina…una mujer desnuda sobre una cama con una computadora sobre sus piernas.
Silvina abandonó lo que estaba preparando y sin moverse de al lado de la mesada, clavó los ojos y los oídos en su amiga.
- No podía ser yo, el había publicado antes de que yo me tirara en la cama, y sin embargo era yo, mi ventana, mi plaza, la fabrica de mi cuadra… me levanté así como estaba y me asomé por la ventana imaginando que podría verlo en algunos de los edificios cercanos, pero no, no divisé nada que me llamara la atención. Me volví y comencé a escribir… “el hombre envuelto por una toalla blanca, con la piel húmeda por el sudor, abrió la puerta y se acercó a ella sin que lo percibiera. Cuando estuvo a escasos centímetros, se arrodilló a sus espaldas, frotó su humedad en sus piernas y surcó con su lengua la línea curva que terminaba en su espalda. La mujer, que lo estaba esperando, dejó sus brazos muertos a los lados del cuerpo y sin siquiera hacer un intento por verle la cara, dejó que la mirada se le fuera por la ventana, se quedó de pie, quieta, ahogando los gemidos, hasta que la sombra dejó de ser huella en el suelo y se desapareció entre sus piernas.”… lo publiqué, aun exaltada y agónica después del orgasmo, y unos segundos después aparecía el primer comentario en la entrada:

“Mañana a la misma hora” 

publicado por Magah en su blog palabras descalzas 

nota: nada que agregar!

martes, 11 de enero de 2011

este martes

                                           quiero un cielo bien celeste aunque me cueste.
                                                      de verdad, no cielo de postal
                                                                   m.e.walsh

este es un martes
de pájaros solitarios
sin orquídeas ni tangos
ni mujeres apuradas
camino del amor.
    
un martes sin frío ni calor
con airecito de primaveras
y opacidades de otoño
ni llueve ni está el sol.

este es un martes
tal vez mas indicado
para que un ciego y un borracho
se junten a contarse
de esa mujer que no pudo ver
y de ese amor inolvidable.

este martes no merece
una mención de calendario
no es diecisiete ni trece
no hay noticias
maría elena se ha callado.

este martes
solo se redime
con una pecadora siesta
de amantes reencontrados.

me parece.


a Osías, el osito.

viernes, 7 de enero de 2011

jazmines y calandrias

                                                                                          al Cronista, por inspirarme otro final.    

Cuando Marta se despertó, escuchó el leve murmullo del agua y sonrió.
Festejó con una pequeña carcajada aquel cosquilleo en los pies: sobre sus sandalias había un ramo de jazmines. "Los Reyes Magos!...". Abrazada a las flores pasó por la cocina donde vió de reojo el mate preparado y el plato con trozos de pan dulce.
En el patio estaba el hombre inclinado sobre la huertita; en un pedacito así de tierra y en quince días, habían brotado hojitas de diferentes perfumes.
Apoyó su mano suave en el centro de su espalda y él se incorporó con la agilidad de un muchacho: -Jazmín rima con Fermín!- rió mientras se abrazaban.
-Los jazmines me trajeron. Y el olor de la huerta.
-Qué? Y yo?
-Vos andás conmigo, Marta.
Se miraron como aquel día del encuentro. 
El había vuelto el primer día del año, con una bolsita de cerezas y duraznos "para comer despues de la siesta" y ella lo había recibido con la clara alegría de los deseos cumplidos. Y en silencioso acuerdo, Fermín ha de ir y venir como si nada, según parece.
Marta fue a buscar el mate y el pan dulce y se sentaron a la sombra, en los viejos sillones de mimbre que Fermín había pintado de azul.
-Con el frescor de estos jazmines, ya no dan ganas de ir a la plaza, no?
-Y por las calandrias que anidaron en el paraíso!
-Ah, si!... esas locas barullentas...
Un silencio apenas rasgado por el murmullo de la brisa de la vida entre las hojas.

-Qué suerte que es día de Reyes y que te trajeron los jazmines y la huerta. Te andaba extrañando..., dos días sin verte!- y mientras lo convidaba con pan dulce y un mate -Adelita y su familia andan bien?
-Si, muy bien!... Acostumbrándose.-contestó Fermín, mirándola como en la plaza.