martes, 24 de abril de 2012

Buenos Aires, 14 de abril de 2012

Ay, Karina! Como verás, he leído tu carta sin que pueda apartar mi pensamiento de ella desde ese momento. En principio, porque creí que esa historia estaba cerrada y, luego,porque no sé que pensar, o sentir, con tus palabras. Que me sientas tu amiga ya es curioso,pero… tu compañera de la vida? Cuál podría ser la remota razón que nos hiciera compañeras de la vida? Mi encuentro con Alejandro fue del todo fortuito y aunque alguna vez creímos que sí, siempre supe que nuestra relación no iba a ser una larga historia, por lo que separarme de él me produjo mas melancolía que dolor.
Habíamos compuesto una buena pareja de cómplices: por dos razones diferentes fuimos guardadores de tu nombre y de tu ausencia. Y en tanto, nos fue naciendo una amistad extraña que cuando hacíamos el amor se parecía bastante al amor.
Es verdad, ese hombre fue redescubriendo los juegos y la ternura, los besos porque sí, la calidez de los abrazos, la risa compartida; y caminar Buenos Aires de mi mano a cualquier hora, con cualquier rumbo. Pero entonces la nostalgia le aturdía la mirada y yo me enojaba sin poder evitar la fuerte presencia de tu ausencia. Por lo cual, nunca me permití enamorarme de él, como hay que enamorarse; como yo me enamoro: con todo y todo.
Es verdad también, que la confidencia que callábamos nos fue acercando a una intimidad sin prejuicios que se parecía a un puente que creímos indestructible, y la idea de que volvieras, la esperanza que tenía de vos, se esmerilaron por algún tiempo.
Hasta aquella noche que Alejandro no me habló para decirme hasta mañana, ni atendió mi llamado. O peor, la mañana siguiente en que me dió la noticia con la mirada mas extraña que yo haya mirado: “Vino a buscarme”. Y me abrazó con un sollozo de alivio porque el amor te había regresado y un sollozo de pena porque iba a dejarme.
Cuando él me dijo que querías conocerme yo pensé en que estaría bien que te enfrentaras con mi cuerpo robusto, mi edad, mi forma de vestirme, para que supieras con quién Alejandro había calmado los ardores de tu abandono. Pero enseguida sentí que eso no significaba nada. Alejandro se iría con vos, sin chances para mi: el destino era París. Y solo celebré no haber alimentado el amor.
Y ahora celebro que él no me haya olvidado y más aún, que vos lo sientas así.
Apenas me duelo de pensar que no le alcances, porque sé lo que has significado en su vida. Así que ni me pidas disculpas, ni me dés las gracias.
Y no. No quiero conocerte ni que me conozcas.

                                                                   Saludos

                                                                               Silvia


                                                 

lunes, 23 de abril de 2012

un sonido de pulseras



se miró en el espejo sin saber que esperaba encontrar. se miró con sus ojos apagados por la pena y, sin poderlo evitar, tuvo ese gesto de arreglarse el pelo. tocó sus pulseras como si no hiciera nada, con todo ese dolor de tantos días.
su cuerpo se movía por el sólo impulso de la vida a su lado, y como a cada momento pensaba (pensaba aún?) cómo hacer para que se sintiera mejor. de algún modo ella siempre supo cómo hacerlo, pero ahora ya no lo sabía.

se sentía cansado. ya no soportaba ese olor, esas voces desconocidas, las luces brumosas; el desgano de su cuerpo sin señales. lo peor era el liso silencio de su pensamiento. apenas distinguía el perfume de Cristina, la presencia de su hijo, a veces las voces de sus hijas. nada de todo lo que esperaba escuchar, sentir, decir. nada mas que esa pegajosa oscuridad, y esperar hasta cuándo.
tanto cansancio tuvo, súbitamente, alivio definitivo. sintió esa mano acariciando la suya, reconociéndola entre todas, y la magia de un sonido de pulseras. sabría distinguir las pulseras de Elsa, entre todos los sonidos del mundo. sonrió para su alma. -un suave temblor en la comisura de la boca-. 

y serenamente comenzó a abrirse la puerta del adiós.


viernes, 20 de abril de 2012

Paris, 17 de marzo de 2012


Estimada Silvia:
                       Ojalá no rompas esta carta. Soy Karina, y Alejandro no sabe que te escribo. Por favor, es imprescindible que él no se entere de esta carta porque no  me lo perdonaría, y yo confìo en vos. Es un poco raro, pero siento que de alguna forma somos amigas, una especie de compañeras de la vida, no sé cómo decirlo. Me hubiera gustado que nos conociéramos, pero comprendo que vos no quisieras hacerlo.
                            Te escribo en esta tarde de sábado, porque Alejandro ha salido. Tengo un poco de nostalgias de Buenos Aires, también. Y él te ha nombrado ayer, sin darse cuenta, me parece. O sí; y no pudo evitarlo. Ha dicho mirando el cielo de París: "Ella debiera ver este cielo". Es verdad, no ha dicho tu nombre; pero yo sé cuándo habla de vos, porque lo siento en el hueco de las manos. Se me ponen como vacías.
                             En fin, que lo que quiero decirte es que a veces, Alejandro te hecha de menos, aunque lo niegue repetidamente. Casi siempre, en realidad. Y sobre todo, cuando hacemos el amor. No me entiendas mal, Silvia. El me ama con toda su alma. Yo lo sé, porque me ama con mis carencias y con tu ausencia. Simplemente que, en algunos momentos, me enseña caricias que yo no sabía darle. Me enseña a besar suave. Abrazos blandos de ternura. Y sus ojos pasan por entre mis ojos hasta detrás de mí, y suspira. Y vos estás ahí.
                               Es cuando te siento mi amiga, de esa manera rara. Mi compañera de la vida. Es que las prostitutas no sabemos hacer el amor, si nadie nos enseña. Servimos para espantar la soledad, para engañar a Cupido de una forma miserable, pero nada más que eso. Y Alejandro se enamoró de mi forma de acompañarlo cuando aquella mujer lo traicionó de esa forma y por eso aceptó mi pobre manera de amarlo, en el pedacito que me quedaba de madrugada, en el ratito de atardecer antes de salir a las esquinas.
                            Cuando fui yo la que lo abandonó, te encontró a vos que lo aceptaste sin preguntas, sin prejuicios, con la cabeza y el cuerpo abiertos para recibirlo. Y cuidaste de su alma, de su corazón, de su cabeza, de su sexo. Eso hiciste por el hombre que las dos amamos. Y que me eligió a mí. El que vos dejaste partir con una sonrisa, porque lo sabìas "de antes" como él me contó que le dijiste, mientras se despedia de vos llorando.
                          Así que siempre supe que algunas tristezas de Alejandro, algunas miradas transparentes, ese golpecito que da en el brazo del sillón espantando pensamientos, tienen que ver con tu recuerdo. Pero yo lo miro, lo acompaño y lo amo desde cada partícula de mi. Por eso lo dejé y por eso volví a buscarlo.
                            Ahora simplemente trato de amarlo con tu forma de amarlo, Silvia, aunque te resulte demasiado cruel y sin sentido. Pero así somos las mujeres.
                              Me hubiera gustado que nos conociéramos, Silvia. Para pedirte disculpas y decirte gracias. Me parece que para eso.
                                                                      Un abrazo


                                                                                   Karina




 

miércoles, 18 de abril de 2012

el aire celeste



mi balcón tiene el aire celeste como la tarde y me siento a mirar la santa rita que se ha enamorado del tejido metálico como de un muro con agujeritos.
observo el pequeño entorno como si fuera mi alma. (las gatas duermen cerquita). y me gusta.
me gustan las pequeñas prímulas y el malvón que compré ese domingo en que se me había puesto la mirada distante.
cada día mi casa y yo nos ensamblamos como un silencioso engranaje, perfectamente lubricado por este licor de libertad que emborracha a veces mi corazón.
es tan lindo esperar su visita de amante, su risa, los besos como recién inventados, el amor renaciendo!


la brisa de la tarde me mueve un poco el pelo y la brisa de la vida anida en mis manos.


se escucha un tren que vuelve.


martes, 10 de abril de 2012

lo que quise decir...

... con veredas y adoquines, es hablar de la vida, ya saben.
y quiero que sea así, mirando lunas a la hora de la siesta, en la mañanita, desde las veredas de la tarde y a la hora de la luna.
y que las lunas sean gente, calles, historias, encuentros y no encuentros.
sentir la brisa con todos sus colores.
dicen que el amarillo es el color mas amigo de la locura.
así que.............. VOILÁ!



lunes, 9 de abril de 2012

Estamos en reparaciones.



un toquecito por acá, otro por allá, y...
¡¡¡RE INAUGURAMOS!!!

jueves, 9 de febrero de 2012

abrazos y aplausos para él

                                            
 Muchacha ojos de papel,
¿adónde vas? Quédate hasta el alba.
Muchacha pequeños pies,
no corras más. Quédate hasta el alba.
Sueña un sueño despacito entre mis manos
hasta que por la ventana suba el sol.
Muchacha piel de rayon,
no corras más. Tu tiempo es hoy.
Y no hables más, muchacha
corazón de tiza.
Cuando todo duerma
te robaré un color.
Muchacha voz de gorrión,
¿adónde vas? Quédate hasta el día.
Muchacha pechos de miel,
no corras más. Quédate hasta el día.
Duerme un poco y yo entretanto construiré
un castillo con tu vientre hasta que el sol,
muchacha, te haga reír
hasta llorar, hasta llorar.
Y no hables más, muchacha
corazón de tiza.
Cuando todo duerma
te robaré un color.
                                                                                        Luis Alberto SPINETTA



A él le crecieron esas alas de irse
y mi adolescencia llora
un perfume de almendra.

domingo, 22 de enero de 2012

y, entonces, la pasión.



me desmadejaba yo en mi nuevo sillón, en mi nueva casa, adormilada de calor, perezosa de sentires como ando, mientras la pesadez y una escasa programación televisiva se habían detenido en el canal Gourmet. 
hasta que me despabiló ese japonés que preparaba comida española y hablaba de amor en la cocina, de la significación de las palabras en los distintos lugares y de la pasión que a él le despertaba aprender a cocinar y a gozar de la cocina de occidente.
y entonces, mientras se secaba las manos y elegía el próximo utensilio, Takehiro Ohno, en un duro español, me dijo (yo sentí que me lo decía): "con las pasiones, imposible: nunca!"
lo dijo con todo el cuerpo, lo hubieran visto. y siguió hablando de él como de un japonés en el país vasco y contó de sus primeras palabras en euskera y todo el tiempo hablaba del interés, de la curiosidad, del amor y de la pasión. sobre todo, de la pasión. decididamente, de la pasión.
ese japonés, con aspecto de muchacho, verborrágico como un argentino, con una alegría redonda, me fue despertando esa nochecita de sábado, sofocante de calor y desánimo, y me movió hasta la cocina en busca de sensaciones que me desperezaran el alma.
preparé una curiosa ensalada de duraznos, queso, ajo "dorada" en oliva, (Takehiro lo hace femenino en los adjetivos), hojas de rica lechuga "mantecosa", un toque de crema y pimienta recien molida, que cuando su aroma tocó mi nariz sentí que mi piel olía como a levadura y me expliqué ese amor con el artista, impensadamente.
la saboreé en soledad, con un restito de buen vino y pensé: "gracias, Take, por la pasión".
su perfil en wikipedia dice que Takehiro Ohno deciende de Samurai.
debe ser éso.

lunes, 9 de enero de 2012

roberto esmoris lara

cada tanto
aunque el mar tape el ruidito
vuelvo a tirar piedritas a tu ventana.
y en tu verso a verso
silenciosamente
sigo siendo la francotiradora
que cuida tu sombra liviana y clara.

tu camino de arena
me transforma en ariadna
soñadora de esos laberintos.

y tu mirada,
ay, tu mirada, hombre sin tiempo!
nunca mis ojos la miraron 
aunque en su palma bebiera mi alma.

mientras beso tu adentro, Poeta,
pienso en andar tus arenas
alguna vez.
en conocer tus manos.

cuelgo mi abrazo del aire
para que siempre te alcance!

hasta mañana.

viernes, 6 de enero de 2012

cuentito para mí


Por suerte, se despertó con el olor de los jazmines y el barullo de los gorriones, porque le dolía la espalda y no había dormido bien. 
Se estiró como pudo y le crujieron algunos huesos: estaba triste. Hacía unos días que andaba así.
Antonia le decía que no le gustaba verla de ese modo: sin maquillaje y con el pelo sin pintar; pero la tristeza es pegajosa y no te deja hacer nada. Y eso que en el Hogar, todos la querían y a cada rato le decían que extrañaban su risa. 
"Si no fuera por la risa..." y se acordó de lo que se acordaba siempre: esas noches de frío en la esquina.
Se sentó pensativa y lenta en el borde de la cama y a tientas, con los pies, buscó sus chinelas. 
Entonces, sus pies tocaron eso. Despacito, se asomó desde su propio regazo y vió el ramo de jazmines y esa bolsita dorada. Se agachó con cuidado a tomar los regalos. 
"Los reyes!... anoche pasaron los reyes!", y su memoria buscó alguna felicidad, como esa que ahora la hacía temblar, en toda su vida, y no la encontró.
Olió con fruición las florecitas blancas y con manos torpes abrió la pequeña bolsa para regalos. Adentro había un frasquito de perfume y dos pañuelitos de mano con delicadísimo estampado. Todo lo que ella deseaba.
Lloró un largo rato con sollozos de niña, de adolescente, de mujer. Con resfriados sollozos de vieja.
Y solo entonces, vió la tarjeta. "Con todo mi amor. El Rey Mago que mas te quiere."

-Antonia! Vení, Antonia, por favor!
La cuidadora ingresó apurada y sorprendida, como si no hubiera estado cuidando a Marilyn detras de la puerta.(En el Hogar todos la llamaban Marilyn, como a ella le gustaba). 
El resto de la mañana fue un revuelo de exigencias: que la tintura color miel claro, que el esmalte rojo, que el rimmel negro, que el vestido de seda. Un enredo de risas y comentarios sobre quién sería aquel Rey Mago.
Y, entremedio, el abrazo apretado que recibió Antonia. -Este es el día de reyes mas feliz de mi vida, nena!
Una carcajada como de campanas emocionó a Alfonso, el joven jardinero, que regaba los jazmines cerquita de su ventana, solo por saber si Marilyn volvía a reirse.

Ajajá!- Había acertado con sus regalos. Con su mamá hubiera hecho lo mismo, se dijo.
El sol transformó el agua en millones de estrellitas a las diez de la mañana.

lunes, 26 de diciembre de 2011

milagro navideño

 
No se lo va a decir a nadie. Porque es difícil de creer y porque ahora está asustada. Feliz, pero asustada.
Es que nunca pensó que su primera vez iba a ser así.
Cuando se durmió en el sofá de la sala porque el champaña le llenaba de burbujas la cabeza y porque en el parque hacía frío para sus hombros desnudos y su solero de seda, no pensó que iba a ser así.
Que él se apareciera a despertarla de esa forma y le hiciera el amor tan maravillosamente. 
Cuando se le acercó, aunque el ambiente estaba en penumbras, iluminado apenas por las luces lejanas del parque, no era gordo ni viejo. Sus manos suavísimas la recorrieron toda entera produciéndole ese placer tan inquietante, que la hizo a la vez ponerse tensa que relajada, mientras sus besos tenían ese leve gusto a alcohol y a chocolate. "Bombones de licor", pensó a la mañana en la ducha, mientras se tocaba los labios de la boca y se le inquietaban los otros labios, de la sonrisa vertical, donde palpó una inflamación nueva que la hizo suspirar, sin poder evitarlo. 
Entonces, recordó claramente ese instante de dolor intenso que se diluyó enseguida en toda esa voragine de sensaciones que le produjo él -no se anima a nombrarlo- que le dijo: "Feliz Navidad, bonita!", antes de desaparecer... (por la chimenea?!), dejándole aquel sentimiento de secreto milagro.


No se lo contaría a nadie; ni siquiera a su hermana, ni a su amiga Rocío. No lo iban a creer. Pero ella sabía que había sucedido: su cuerpo en vilo y esa mancha roja en su bombacha, lo demostraban sin dudas.
Se sintió, sin poder explicarlo ni para ella, como una especie de elegida.
Por eso le pareció tan desubicado su primo Julián, cuando le  rozó con tanta confianza la cintura y le hizo esa mirada como de "yo lo sé".


imagen: misteridea.com

martes, 20 de diciembre de 2011

cartas


                                                                 Buenos Aires; 21 de diciembre de 2011.

Faustino querido:
                                    Hoy, ordenando mis cosas, he vuelto a leer tus cartas. Así es que puedo imaginar que ya reconocerás alguno de tus rasgos en la carita de tu nieto, que además te nombra con su nombre. He pensado mucho y de diferentes formas en vos, y en nosotros, este tiempo.
                                   No quiero para nosotros el olvido. No quiero olvidarte ni dejar atrás el relato de nuestra historia. No se me antoja. Han sucedido entre vos y yo, mas que el amor, el sexo, las caricias, los miedos, el sueño de un hijo, el encuentro superando la distancia, el adios. Han sucedido entre nosotros la vida y la muerte, nada menos.  
                                   Sin embargo, es cierto y es terrible que tenemos un destino ineludible y siempre estaremos separados por tu vida y por la distancia entre tu casa y la mía, simplemente.
                                    Así que hace un mes me compré una valija, un vestido nuevo, una cartera cara, zapatos de tacón muy alto y un boleto para un crucero. Como en las películas. Parecía un poco raro porque me embarqué sola donde todos van en pareja o en grupo de amigos. Y como en las películas, el Capitán me invitó a su mesa, para disimularme la soledad, en la fiesta de bienvenida. Y me invitó a bailar. Y bailamos. 
                                    Con el amanecer yo sabía de su dolorosa viudez y él sabía de mi amor desolado. Fue lindo, inocente, aventurado, pensar que nos habíamos encontrado para volver andar acompañados. Dos personas grandes! Ambos sabíamos que no teníamos edad para la ilusión y, sin embargo, acá estoy yo ordenando mis cosas para dejar que una suave esperanza me refresque la vida. No sé cómo escribirlo sin llorar, sin que se me desmaye de despedidas la sangre pero, Faustino de mi alma, te estoy contando que he decidido decirle a José que sí. Que voy a aceptarle la invitación de acompañarnos intentando que el amor nos nazca de nuevo y nos alegre el cuerpo y los ojos. 
                                     Querido mío de casi toda mi vida, guardaré dentro de mi corazón el recuerdo de nuestro romance a destiempo y en la oquedad de mi vientre lo nuestro que no ha sido. Lo prometo con la fuerza de este lazo invisible que nos atará para siempre.
                                       Ahora sí, te mando un adiós que nos abrace enteramente, suave e indescifrable como el aire de la eternidad.
                                       Y aquí me quedo mirando llegar la claridad de mañana en los ojos de ese hombre con el que compartiré el aire, la lluvia, el vino, el pan, la risa,  el cuerpo y la cama, alimentando el sueño de ser felices.

                                                                       Celina


(y mirá! hoy empieza el verano...)
                                     
                                    

sábado, 17 de diciembre de 2011

siempre hay alguien

                                    "siempre habrá sol, aunque en lo ojos llueva" R. Esmoris Lara

Cuando decidió pasar por el cementerio, el sarcasmo de la soledad le arañaba el alma. "Ya ni Sandy", pensó. "Y encima, la lluvia". 
Dio una vuelta por las primeras veredas y refugiado en el alero de uno de los panteones, fumó el cigarrillo que le quedaba mirando el silencio de los ángeles caídos.
Cuando se va, alza los hombros, se acomoda el sombrero y silba bajito. Anda solo el Detective, ultimamente, sintiéndose un desierto.
Camino a la parada del bondi, la ve. Apenas llovizna y ella está guarecida a la entrada del Centro Cultural Recoleta, qué ironía. Se acuerda de lo que dice su amiga Sonia: "Cada barrio tiene una puta, tenés que saber verla, nomas." Y de eso otro: "Nadie hay mas solo que una puta". Y ella de eso, sabe.
Así que piensa "veamos quién gana", salta tres charcos y se le acerca.
-Hola. Me acompañás a caminar? Total, ya estamos mojados.
Vaya a saber porqué, ella sonríe. Y es linda. Tiene unos ojos enrimmelados que no lo miran y una minifalda floreada. Hace un gesto de que no puede, que el Detective entiende enseguida. (El es especialista en gestos sin palabras). 
-Empecemos por caminar; y vamos viendo.
Se acompañan despacio, con las cabezas entre los hombros, casi, con esa lluvia suave y tupida del momento, que lo hace tomarla del brazo cuando cruzan la calle y cuando entran al bar.
-Mirá- le dice ella, acomodándose el pelo corto, oscuro, empapado- Yo estoy trabajando y cobro la hora...
-Te voy a pagar, no te preocupés. Ahora te invito con un café. Para entonarnos- dice el tipo en una especie de promesa, más para sí mismo que para ella.
Después de pedir los cafés, se miran. Se sonríen con la timidez que tienen los de la calle, a veces.
-Me gusta que no seas tan joven.
-Vos parecés más viejo.
El Detective piensa que la soledad hace esas cosas. Arruga y engrisa. A ella también se le nota la soledad, pero no por eso, si no porque parece un poco asustada, no se anima a mirarlo.
Sin embargo, no fue difícil. Es viernes, la lluvia, las soledades percibidas, el café caliente. El le cuenta de su primera vez, en un kilombo de su barrio, cuando la ansiedad le hizo caer el semen en los mocasines nuevos y hubo que volver a empezar.
Ella suelta una carcajada que desentona con el lugar. "Mi primera vez no fue tan divertida", comenta como si nada. Y luego cuanta una anécdota simple, cuando se enamoró del dueño de la parada de diarios y quiso tener un hijo con él. Pero él, no. Así que lo tuvo sola y se llama Gabriel, como el Angel. Y son casi felices.
Y el Detective piensa en los ángeles del cementerio y en su vida y dice: "Yo no, yo no tengo hijos". Ella lo mira, nomas.


Cuando se dan cuenta, ha pasado la medianoche. Y ellos fueron viendo. Acercándose cautelosos, porque él se iba sintiendo cómodo y ella como sin "trabajar". Pero fue un sexo acompañado, divertido, con cigarrillos compartidos y algún beso "de verdad", con ganas, con deseo diferente de la calentura. 
-Tendría que irme.- dice extrañado el Detective, porque sintió que se estaba disculpando.
-Yo también- y otra vez no lo miran sus ojos enrimmelados.
Arreglaron las cuestiones del dinero, rápidamente. Y salieron del hotel en silencio.
En la esquina, se abrazaron en un abrazo que pensaron juntos. Un lindo abrazo, nada desértico.
-Gracias, nena. Me entretuviste muy bien la soledad.
-Viste? Siempre hay alguien.- y esta vez, sí lo miró.


El Detective encendió un cigarrillo, mientras escuchaba el taconeo a la carrera para alcanzar el bondi.
Ya no llovía.

bondi: transporte colectivo local.
kilombo: prostíbulo.
mocasines: modelo de zapatos sin cordones.
Centro Cultural Recoleta: está ubicado en uno de los barrios aristocráticos de Buenos Aires, donde las putas no se encuentran en las calles.
Sonia es Sonia Sanchez, una mujer brillosa y brillante que pudo dejar de ser puta, de la que escuché yo esas frases y a quien dedico este post.


fotografía e idea robados del blog "la menor idea" de mi amigo Marcelo. mea culpa.

martes, 13 de diciembre de 2011

martes 13

                                                                                    a mi amiga Maga, musa de estas letras.

Se levantó temprano. Entre Morón y el centro hay un trecho y decidió dejar el auto en casa. Seguro que Buenos Aires es un loquero y encima es martes 13.
A eso de las siete y media compró el diario y tomó el tren. Por suerte, está nubladito y fresco. Había decidido tomarse el día porque en el taller nada era urgente y el pibe se iba a arreglar muy bien. Fue al pasar de la página siete a la ocho cuando se le mezclaron con los títulos un par de buenas piernas que terminaban en sandalias rojas. Miró de querusa, pero una señora corpulenta tapaba a la dueña. En fin.
Caminó lento la distancia hasta el subte. Iba sin apuro. En el tercer vagón encontró lugar para sentarse y cuando iba a retomar el diario, se encontró con las sandalias rojas y su dueña toda entera. La miró despacio porque ella también leía. Le gustaron su pelo castaño con algunas canas, el escote que coronaba unas tetas suaves ("suaves, dije?") y el vestido floreado. Le llamaron prestamente la atención los accesorios: una cadenita en el cuello con un dije en forma de pirámide de esas para la energía o algo, una cinta roja en la muñeca izquierda y un anillo con la cabeza de un búho en el índice derecho. La sumatoria de detalles lo llevó a una rápida conclusión: es supersticiosa.
Se sintió un tanto estúpido; con esas piernas y esas tetas, él pensaba en eso de la supertición. Miró sus manos y agradeció que el pibe lo convenciera de usar guantes; había desaparecido de sus manos aquella pátina oscura y grasosa que le dejaba el taller. Levantó la vista y ella lo estaba mirando. "Tiene ojos amarillos?" se preguntó, mientras se escondía tras el diario. "Ojos amarillos tienen los gatos" se dijo. Y ella no parecía un gato.
Se miraron otra vez, aunque ella parecía pensar en otra cosa y sí, tiene los ojos amarillos. La vió que se paraba para bajar en Estación Uruguay y ni siquiera lo pensó.
La alcanzó después de casi correr media cuadra. Se pasó la mano por el pelo y la llamó: "Señora, me permite?" Se dió vuelta y lo miró con sorpresa; no con miedo, con sorpresa. "Mire, yo sé que es supersticiosa (soy tan imbécil que dije eso?), que hoy es martes 13, pero si tiene media hora la invito a desayunar".
Entonces, Diana lo miró con sus ojos de gata. Se encontró con ese tipo del subte, el del diario al revés y las pestañas ésas ("pestañas esas?") y le dijo: "Confianzudo y mentiroso. Debo estar loca si acepto tu invitación".
-Mentiroso? Ya? En que se me notó?- preguntó con voz y mirada de atorrante, sintiéndose ganador.
-Por el diario al revés- le dijo ella de una manera que lo hizo sentir un impecable gil- y para demostrarte que no soy supersticiosa, adónde me invitás a desayunar?
                                                     
Hicieron el amor como si no fuera martes 13. Se embarcaron en caricias lentas y en besos de esos con risas y ruiditos, que cosquillean la piel de la espalda y siempre resultan tan caminadores. Navegaron por charlas susurradas y se fueron contando sus soledades, los amores contrariados, la esperanza traidora que los hacía esperar sin nada más que contar otro día en las mañanas del espejo. Se abrazaron de tantas formas impensadas y se cogieron con la desazón de los que se encuentran en el desierto: descreídos y maravillados.
Así que a la hora del atardecer, cuando el hotel se hizo hotel y ellos se miraron sin saber apenas más que sus nombres, se prometieron que eso que vinieron a hacer hoy, lo harían mañana, juntos. Que hoy no hubiera resultado bien porque es martes 13.
Tomaron el subte y el tren, distraídos por los besos, por las palabras que susurraban para que hubiera otro encuentro, por las manos asidas para cambiar los pulsos. Y el pulso del tiempo. Y el destino.

Y tal vez, resulte. Aunque sea martes 13.


imagen de internet

miércoles, 7 de diciembre de 2011

abrazos y aplausos para ella

Te miro
 
Te miro. No te das cuenta, pero te estoy mirando.
Te miro desde atrás de un vidrio que cubre mi acecho, nadie sospecha mis intensiones y puedo mirarte, recorrerte a mis anchas porque no te das cuenta, no ves mi media sonrisa ansiosa por descubrir tu cuerpo.
Tu día pasa indiferente a mi presencia porque no me ves, porque no sentís como te persigue mi mirada cuando te pasás la mano por el pelo, cuando tu boca hace una mueca y me provoca querer preguntarte: Qué piensan tus manos mientras te miro, que imagen de repente llega a tus labios, que arrojo de asombro descubren tus ojos? Te miro desde lejos, te persigo, te vigilo como un cazador a su presa, como un vampiro esperando la noche. No te das cuenta, pero te miro. Te miro reír, y me sonrío, conozco tu risa, se como suena, como se despierta y vibra en el aire. Te miro y te imagino.
Tus ojos se vuelven al cristal y no te das cuenta pero están mirando los míos.
 
 
publicado por CeciliaG. en su blog dos segundos y un suspiro
 
queridos míos: la autora es mi hija. y gozosa estoy! le he enseñado el ejercicio de la sensualidad (como mi madre me lo enseñó, sin palabras y sin reglas) y ella lo ha aprendido tan preciosamente!

martes, 6 de diciembre de 2011

diatriba contra los balances

me he despertado esta mañana con el alma enjundiosa.
ando en días en que la alegría se me resbala como agua entre los resquicios del alma.
por tanto, he decidido ir en contra de todos los balances.
soy esta que soy: una elefanta que quiere volar, escribí hace un momento,(gracias a la magah o al face book, no sé) y me encontré con mi mejor retrato.
tengo con el tal Cupido todas las cuentas saldadas, asì que ya ni siquiera pienso en los mangos que debiera devolverme.
los números, la rutina, algunos maltratos, esas miradas grises, las cuestiones escondidas, narcotizan mi sensualidad cada día y cada día vuelvo a despertarla, así que no me vengan a mí con balances!
es casi fin de año en el almanaque, pero es la mitad, el comienzo o casi el ocaso, apenas nacimiento una y otra vez en mi corazón, en las puntas de mis dedos, así voy a vivir cada día como si fuera jueves y ya. que el jueves es un buen día para expectativas y casi nadie  tiene eso en cuenta. y se desarmarán todos los balances!
desde el día siguiente al que nací me peleé con las balanzas y voy a entregarme a los balances, justo ahora que decidido ir a las suarés de mocasines, con solo una brillante mirada engalando mis desnudeces? me niego desde todos los intersticios! y desde cada pequeña gota de mi sangre.
arrojaré un manchón de tinta sobre la palabra "debe", que implica culpas, deudas, alegorías nostálgicas, des- libertades.
dibujaré un tachón rabioso sobre la palabra "haber", que no quiero saber lo que me falta y quiero sentir que todo me sobra.
ya no quiero saber si sus brazos son protección o desconsuelo. válgame solo su abrazo inventado para convencerme que el amor existe, aunque yo ya no lo crea.
que el sol me entrecierre los ojos y la luna me despabile la mirada.
que mi alma vuelva a estremecerse cada mañana y sostenga mi risa sin que se cuele por sus resquicios. que no tenga resquicios.
que mi corazón se alumbre con los ojos de Cleo.
que Camilo y Cecilia anden sin lastimarse.
que siempre cuente yo con una copa de vino, un pedazo de pan y otro de queso, y buenos amigos con quién conversar, para no olvidarme de cómo es la felicidad.
que el artista con su andar me convenza cada día que ha sido un buen camino.
y que mi piel esté siempre pronta.
sin ningún maldito balance.

imagen: Botero

jueves, 27 de octubre de 2011

aplausos y abrazos para ella

ATAQUE MASIVO-



... apenas veo, por las hendijas de la persiana y por la ínfima abertura de mis párpado, el gris del cielo… apenas, un filoso hilo de frío, delgado y agudo, me roza la piel, arrebato las sabanas y cubro mi cuerpo despatarrado… voy abriendo los ojos bajo la tela, descubro mi mirada larga, albergando en un interminable vacío…descubro una distancia eterna entre la punta de mi nariz y los dedos de mis pies… respiro el calor de mi cuerpo encerrado entre mis brazos y sujeto a mis manos.
Ahí abajo también amanece por mas que no quiero…abro los ojos amodorrada, despidiendo la luna…aquí también todo es gris…el aire que parece entrar por mis ojos me pone a levitar contra el techo, arañando el cielo raso e intentando no pisar el suelo…escucho música del otro lado del techo…

… apoyo mi oreja en su suelo, en mi techo…respiro profundo con todo el cuerpo, un suspiro largo…comienzo a excitarme …me gusta lo que escucho… me erotiza…mi pecho se pega a su piso, excitado…y él desde arriba sabe…se tira al piso… me percibe… me busca arrastrándose como un animal en celo…me huele…callado…tiembla y yo siento su miedo… latimos fuerte… jadea y lo sigo…camino en cuatro patas por mi techo siguiendo su roce contra su piso, me deslizo por la pared arrastrándome, pegada a su cuerpo…agudizo mi olfato y sigo su huella…su olor…blanco…espeso…de pronto lo pierdo, me desespero por encontrarlo…mi cabeza gira atenta hacia todos lados…allí otra vez…jadea…se mueve despacio…lo sigo…llego al piso…está ahí, detrás de la pared…puedo dibujar su silueta con mi lengua…siento sus manos que atraviesan el muro como un jarabe escurridizo entre el cemento…se meten entre todos mis labios y con la violencia justa me arranca de mi encierro y me lleva…y me dejo llevar al espacio que me abre entre sus piernas… hasta que amanezca y apenas, un filoso hilo de frío me roce la piel, vuelva a cubrir mi cuerpo cansado y tu maldita despedida vuelva a hacer blanco en mi estúpido cerebro. 
publicado por magah en su blog Palabras descalzas


ando en días en que lo que puedo hacer me hace a mí antes de que yo lo haga, así que estas letras me han atacado así, masivamente.
estas palabras descalzas hablan de la sangre de su autora, desnudamente.
para vuestro gozo!

lunes, 26 de septiembre de 2011

domingo



se vistió después de un aseo rápido, desistiendo de la ducha; quería irse.
había transcurrido todo con una crueldad innecesaria.
despedirse de ella justo un domingo a la tarde, lo hacía sentir un imbécil ahora mismo.
habían hecho el amor luminosamente. 
Beatriz estaba feliz como una adolescente: era el primer domingo que estaban juntos.
cuando le dijo que ya no la vería más porque se estaban complicando las cosas con su mujer, ella lo miró como si se estuviera cayendo y le preguntó: "viste que precioso está el geranio que me regalaste?"
luego le volvió la espalda y antes de comenzar a respirar con el ritmo pausado de los que duermen, le dijo suavemente: "no quiero que me avisen cuando te mueras".
él se quedó un momento sentado en la cama, sin pensar en nada. miró un momento el libro cuya lectura habían compartido después de las caricias y las risas de Beatriz, y decidió irse en silencio.
antes de cerrar la puerta escuchó un leve sollozo.
el atardecer de setiembre le asoló el alma.




compartiendo a edward hooper con Ricardo

miércoles, 21 de septiembre de 2011

cartas

    

                                                                 Villa Ángela; 19 de septiembre de 2011.-

Mi querida Celina:
                            Cuando recibí tu última carta, sentí que la vida me castigaba injustamente. Lloré secretamente durante varios días ese inusitado dolor que me causó tu decisión. Tuve que inventar problemas de negocios para justificar mi oscuro humor con Carmen. Le he mentido muchas veces a mi hija, un asombro emocionado por su panza creciente, secándome las lágrimas que me provocaba esa tristeza honda y furtiva que me hace pesado el paso. Ay, por cuántos días tuve ese entreverado sentimiento de rabia y frustración, mientras te cargaba con la culpa de haberme privado de un hijo, santo dios, con qué maldito derecho! Quién te creíste, dueña de qué potestad? Qué autoridad tenías para indicarme que debía entender tu decisión, "para sentir que somos dos valientes a los que el Amor ha salvado de nuevos errores"? Me habías despojado de la ilusión de tu amor, como si nada. Y casi me parecía que no iba a poder perdonarte.
                                Pero hoy, mi hija vino a visitarme con su enorme vientre y su sonrisa de siempre, para decirme que tal vez cuando cambie esta luna o si sucede una tormenta de primavera, a mi nieto se le de por llegar y que le gustaría que yo esté allí. Entonces, le miré la carita con ojos asustados y mientras la abrazaba, mientras le besaba la frente, comprendí todo de golpe.
                                Acompañé a mi hija hasta la puerta y quedé en silencio, mirando para dentro, donde tengo guardada la memoria de tus ojos, de tu boca, de tu pequeño cuerpo, mi querida, pensando en lo que habrá sido de vos en todo este tiempo, sin nuestro hijo y sin mí; sin nadie a quien contarlo, con quien compartir tu miedo, sin mi abrazo y sin mi boca besando tu frente. Qué inmensa soledad habrás sentido con mi silencio de todo este tiempo. Sin ilusiones y sin risas; con nada que alimente el amor que debió ser de los dos y se quedó contigo.
                                 Celina de mi alma, qué egoísta me siento en este momento, pero sin remedio: has hecho muy bien lo que has hecho, ya que yo no hubiera estado a tu lado (ni siquiera sé si te veré otra vez), porque mi vida está acá, donde nací e hice mi familia y mi historia. Claro que estarás siempre en mi corazón, en mi alma, en la memoria que mi cuerpo tiene del tuyo, pero ya ves, hay cosas que no se pueden cambiar.
                                  Aunque afuera es primavera y el aire parece nuevo, has visto? Vos volvés a ser aquella dulce muchacha de mis cartas y yo..., yo soy por miedo a tu olvido aquel muchachito asustado que fui en Malvinas, pero así es la vida, a veces.
                                   Celina, procura ser feliz e intenta para mí un suave olvido, guardando el recuerdo de nuestro desafortunado Amor.
                                                                     Faustino 

jueves, 15 de septiembre de 2011

abrazos y aplausos para él

► mujer azul



ella cambia de vestido
es pájaro y rama
viento desolado y trago de ginebra
latido del reloj y chirriar de una puerta
galope de caballo y palada en la tierra
café desvelado y un niño dormido
niebla de otoño
y leña
sirena de un barco y campana de escuela
tren de madrugada y pueblo perdido
risa del encuentro y dolor del olvido
sombra del bosque 
y calle de arena

y madura en los vinos
y se adornan los pueblos con ella
                                                  
                                                           roberto esmoris lara



"siempre habrá sol aunque en los ojos llueva"
 

y siempre es solaz de mis vendavales, en sus letras, mi querido esmoris

publicado por Roberto esmoris Lara en su blog quenoseademasiadotarde