martes, 19 de octubre de 2010

aplausos y abrazos para ella

Desnudos de estrellas


Dicen que cuando desnudos frente al cielo, la noche desaloja cualquier nube y nos expone a las estrellas, y dicen que es como un brillo atemporal, fuimos, estamos siendo y ya no importa si seremos, porque ahora, en este fugaz instante hay un jadeo infinito que agoniza decidido firmemente a no morir.
Gono Rea Lew
Ay ese desnudo que se estrella bajo el cielo de las sábanas, ese cielo de nosotros que rompe la inmovilidad, que eterniza el movimiento en un escándalo de jadeos que le pelean al tiempo, que se niegan a dormir, que destrozan la armonía, que la completan, que nos deshacemos en uno mismo de los dos. Que nos hacemos en los besos que no se calman, porque nuestros besos hacen besos y arden jugos que nos ardemos, que nos cabalgamos, que ahora salvajes, que nos jadeamos y nos nacemos en más besos llenos de besos…
…hasta que el día y la puta responsabilidad, y la distancia que te extraña, y el teléfono, y tu voz que me abraza, y por fin las estrellas del jueves, del sábado, del domingo, del martes, y por fin las estrellas que saben desnudarte, y por fin las estrellas atemporales que nos hacen el amor y nos hacemos brillando jadeos de bocas que ya no pueden dejar de ser besos, de cuerpos desnudos, deshechos que se jadean, que se hacen, que no les importa si serán, que sólo saben que están siendo.
Texto e imagen de Isabel Estercita Lew en su blog Botiquín de artes y utopías

Nota escrita a raiz de mi primer aplauso a Estercita.
Estercita, como me gusta llamarla, es.... cómo buscar el término del todo exagerado que pueda definirla sin exageración? Es una escandolasa tormenta de verano, es la hermana mas mala de Cenecienta, es exhuberante como una flor carnívora, es una callejera injuriante y escatológica, es una muchacha salvaje, es una dama distante, es una caramelo de menta en medio de un velorio, es un dedo índice agujereandote el hombro, es un cigarrillo compartido en el baño de la escuela (cuando eso era un delito), es el cómplice perfecto para robar un banco, es una niña huèrfana enojada con su gato, es una adolescente hambrienta de sueños, es una mujer leve, encerrada en su propia torre de babel. Siempre me llamó la atención su especie de locura, su inteligencia, su alma en carne viva.Y seguro, terminaremos siendo amigas de fierro, si la vida nos deja.
Y la vida nos va dejando!

domingo, 17 de octubre de 2010

presencia de la ausencia













como cada día
que necesito de tu mirada
y la necesito siempre, 
celebro tu herencia.

tengo para mí
la mirada extensa
la mente siempre alerta
la risa en bandolera
(ay, tu risa entera!)
la fuerza de los débiles
los brazos como abrazos
las manos abiertas
la palabra cálida
tibio el corazón
el alma bien caliente.
 
y preparo el mismo avío
para la cesta de mis hijos.
tal como lo he aprendido.




viernes, 15 de octubre de 2010

el nùmero 100!

deja vu












-Admito ser más urbano que un semáforo.
por eso no escribo bucólicos versos
que hablen de lánguidos sauces llorones
o robustos álamos de monte silvestre.
-dije yo- mientras
tú mirabas acostada
en silencio el cielo estrellado
desde la azotea de casa .
Asombrado dije -esto ya lo viví
es un déjá vu ,
si es un déjá vu.


Nos quedamos callados
cada uno sintiendo su corazón
latir en el corazón del otro.


Ya no fue necesario hablar de poesía.

INCAL,  seguidor número 100. Gracias!

Gracias a Lilith, por la bienvenida.
Especialmente, a Cecy por el empujoncito.
Y a los otros 98.

jueves, 14 de octubre de 2010

cosas de la primavera

                                                                   a la Dra. Tabolaro, por los libros.






A exactamente seis meses de cuando comenzó su última tristeza, murió el señor Harkoft con un gran sentimiento de cobardía por no resistir el doloroso influjo de la primavera.

El señor Harkoft era nuestro librero. El librero de mi pequeña ciudad, digo. No recuerdo otro. Su librería era pequeña en tamaño pero inmensurable en contenido. Quedaba a cuatro cuadras de casa y a cinco de la casa de aquellos viejitos cuyos nombres he olvidado pero no a ellos cuya imagen está, por suerte, guardada en mi corazón o donde sea que el cuerpo guarde esos recuerdos.
Esto viene a cuento porque con ellos conocí las granadas; y fue cuando se me abrió la imaginación. Cualquiera que haya tenido una granada en sus manos, haya visto esa fruta desgranarse como gotas de sangre almibarada y la haya saboreado con esa explosión de magia en la boca, sabe de qué hablo. 
Y en la libreria del señor Harkoft aprendí el suave aroma áspero que se desprende de los libros y que se prende adentro como otra piel. Ese hombre parco, parecido al malo de los enanos de Blanca Nieves, siempre serio en esa fresca penumbra de las librerías de verdad, me trazó los primeros senderos de la lectura. 
Me los enseñó de la mejor forma, creo. Fue como si trazara caminitos en la arena y luego soplara sobre ellos. Eso me convirtió en una lectora desordenada, desprejuiciada y libre, sin otras normas que mi curiosidad y mi deseo. 
Con la imaginación abierta y el aroma de los libros, es que he llegado hasta aquí, por suerte para mi vida.
Con el señor Harkoft trabajaba la señorita Elisa. Ella era una mujer pequeña y un poco regordeta, de piel luminosa y manos como mariposas -así de leves, me parecían-, que tenía la voz mas perfectamente musical que yo haya escuchado. Y una mirada oscura y vivaz siempre colgada de su patrón. No encuentro otra forma de decirlo, tal era la dependencia de aquellos ojos inocentes.
La señorita Elisa tenía allí una función imprescindible: ella leía los libros de poesía y las novelas, todos. "La ficción es suya", había sido la indicación. Su trabajo era hacer una especie de resumen o un comentario, segun le pareciera, de cada libro leído, que ella escribía con delicada letra de maestra (recuerdo perfectamente sus mayúsculas que nunca pude imitar) en un papel de hilo, inolvidable en mis dedos, con un agregado especial: al pie dibujaba florcitas; una, dos, tres... cuatro! si el libro calificaba en excelente.
La señorita Elisa era como el alma, mejor como el corazón de esa librería que parecía latir entre los libros y en alguna parte del señor Harkoft, con toda seguridad.
Él contaba con ella para casi todo, sin demasiada conciencia. Distraído por su intelectualidad y por la confianza que le inspiraba sin pensar porqué, nunca nunca sintió curiosidad por ver aquellos papeles de hilo escritos tan lindamente por la señorita Elisa, aunque todos sus clientes le hacían ponderosos comentarios sobre ellos.
Hasta que un día de otoño la señorita Elisa se durmió sin despertarse y fué cuando él tuvo esa necesidad imperiosa de besarla. Todos los que estaban allí presente, observaron azorados, atónitos, emocionados, quisquillosos o de alguna forma felices, según quien, aquel tímido aunque apasionado beso que el señor Harkoft dejó en los labios ya ausentes de la señorita Elisa.

No cerró por duelo, a ella no le hubiera gustado.
Sólo llegó, menos serio y mas triste, hasta su lugar tras el mostrador y se quedó allí un rato, nada más que para sentir su ausencia.
Después, en un impulso, buscó por buscar o porque lo había visto tantas veces en sus manos, "Los versos del Capitán" y lo abrió sin esperar nada. Lo hojeó un poco, solo por hacerlo, por memorarla, porque volviera. El señor Harkoft no sabía que sentir, ni cómo, eso era lo que le sucedía. Ah, el papel de hilo para las notas que escribia. Sonrió con cierta ironía. La hojita señalaba ese poema "...Detrás de todas me voy. Pero a ti, sin moverme, sin verte, tú distante,van mi sangre y mis besos,.." y con su delicada letra de maestra, la señorita Elisa había escrito: "Con este exquisito atorrante yo hubiera enloquecido de amor. Ay, Neruda, Neruda!" y al pie, se veían dibujadas cuatro florcitas cuyo significado no pudo entender.
Alli y entonces, el señor Harkoft sintió esa enorme y desconocida tristeza que ya no lo abandonaría y también halló una suerte de recurso para convocar la presencia de la señorita Elisa, leyendo sus comentarios.
Uno por uno fue leyendo aquellos escritos en papel de hilo descubriendo a la mujer que había tenido todo ese largo tiempo a su lado y que fue pareciéndole más sentida y mas bella, en tanto descubría su sensible inteligencia, más que en el contenido de las palabras, en el dibujo de aquellas una, dos, tres... cuatro florcitas! 

Así que cuando cualquier día se dió cuenta que su traje de lana le quedaba pesado y pudo ver que el jacarandá que con él envejecía a la puerta de su librería, estaba "impúdicamente florecido para su edad" como solía decir Elisa (y pensó sólo su nombre, como en otra intimidad) al señor Harkoft la tristeza lo envolvió en silencio, embrumándole la mirada y las manos, doliéndole de forma insoportable en aquellas florcitas al pie del papel de hilo.

Y ya no pudo resistir la primavera.


martes, 12 de octubre de 2010

conjuro de martes contra el adios







para conjurar el adios
los días martes
o cualquiera de esos días
en que pensamos despedidas:


despertarse
e inventar pájaros cantando
no mirar la tristeza del espejo
pensar que es primavera
(es como morirse
decir adios en primavera)
elegir ese perfume
que solo huele a encuentros
mentirle a la rutina
un guiño de sonrisa  
(repetirlo hasta que no duela)
buscar entre los libros
el de letras grandes y final feliz
descreerle a la soledad
sus promesas de libertad
elegir como ejercicio
del alma desdeñosa
los mejores recuerdos
imaginar un abrazo
que pueda ser un puente
planear que el domingo
no parezca domingo 
preferir el instinto
las sábanas frescas
y la tibieza del pan
con queso y vino tinto

ineludiblemente
pensar en aquellos días
del corazón en vuelo
el ombligo como de estreno
esa lista de sueños y el ensueño.

con un solo inconveniente:
este conjuro
requiere de extrema confianza.
no garantiza buenos  resultados
a los que creen que a veces
sólo el amor no alcanza.

imagen: Yoshiro Tachibana

 

 









domingo, 10 de octubre de 2010

aplausos y abrazos para él

Paisajes marinos (IV). En la piel de tu orilla.

En la piel de tu orilla
Han perdido los hombres una guerra.
En la piel de tu orilla
Y han dejado sus huellas en la tierra.

En la piel de tu orilla
Las nubes amanecen en el fuego.
En la piel de tu orilla
La fiebre de la tarde es solo un juego.

En la piel de tu orilla
La rosa de los vientos se deshoja.
En la piel de tu orilla
La sequía de la boca al fin se moja.

En esta piel,
En esta orilla.
En este aquel,
En esta anilla.



 
 
 
 
 
 
 
 
En la piel de tu orilla
La certeza es un círculo de espuma.
En la piel de tu orilla
La duda es no ver nada entre la bruma.

En la piel de tu orilla
La luna se ha olvidado sus zapatos.
En la piel de tu orilla
La belleza dibuja garabatos.

En esta piel,
En esta orilla.
En esta miel,
En esta astilla.
 
 
Anoatción: me gusta muchísimo este blog, me gusta su poesía con metáforas significantes y sncillas como un pañuelo blanco, sin bordados.
en la holganza del domingo leía yo en la blogófera como si mirara vidrieras y me sorprendí con la sensualidad de estos versos. y me los traje, claro.
aplaudanlos conmigo. 

martes, 5 de octubre de 2010

regalando a Gabriela










hoy vengo a darte
esta caja de regalos.

en ella puse un té de rosas 
y masitas de gengibre  
para esta tarde a las cinco 
un vestido con mariposas 
para irse por las ventanas
una copa de vino tinto
una hogaza de pan tibio
un gran pedazo de queso
para entonar la panza.
.
veredas para andar la madrugada 
sin que importe nada mas 
que el arrullo de las palomas
una larga charla de amigas 
de esas que lo explican todo 
todo lo perdonan 
y limpian el corazón.

un conjuro de viernes con luna llena 
para espantar el mal de amores.

un collar de flores 
y un aro de hulla hulla
para un rato de locura 
un disfraz de princesa
comprado en el cotillón 
para matar a Cenicienta.

una canasta de camelias blancas 
digna de Marilyn con una tarjeta 
que dice: "las diosas también lloran" 
bombones de frutas de todos los colores 
para llorar con la lluvia si viniera al caso 
bombones de chocolate
para leer poesía erótica.

tres novelitas de Corín Tellado 
y tul de ilusión para refrescar la memoria 

una botella de brindis por la alegría  
los días de sol  el buen amor y el buen sexo 
un irrepetible perfume 
para andar por las cornisas 
una bandada de pájaros 
que te lleve adónde quieras ir 
una bitácora para anotar sueños versos 
llantos risas abrazos y adioses que así es la vida

un sendero de arena que acaba a la vera del mar 
y un amanecer pintado en el horizonte 
un instructivo irrenunciable 
para hallar el camino hacia el intento de la felicidad 
y un espejo de cuerpo entero 
que te cuente qué linda sos 
mirándote los adentros 
sin que nada mas importe.

ah! y una musiquita de miles davis
que te haga creer que todo es posible
para escuchar descalza.

viernes, 1 de octubre de 2010

APLAUSOS Y ABRAZOS PARA ELLA

Quiero doblegarte

Decir que quiero conquistarte sería simplificar un poco las cosas. Porque esto ya no es una cuestión de vanidades: es una cuestión de honor.Así que voy a estudiarte desde la distancia. Voy a identificar cada gesto, cada intención, pero sin amarlos, ni siquiera un poco: por aquí tus palabras en francés, por aquí los ojos con velas al fondo. Voy a diseccionarte con precisión y desapego. Voy a trazar un plan; voy a encontrar la forma más despiadada de invadirte. Y cuando esté preparada, todavía voy a esperar un poco más. Te lo juro, voy a ser incansable, implacable. Voy a predarte en silencio hasta que me veas en cada sombra que te haga volver la cabeza, a hostigarte con ausencias y espejismos. Voy a asediarte. Con frialdad, con paciencia. Nunca, nunca me vas a ver venir. Voy a ir hasta tus límites y trasgredirlos. Ya no va a haber límites. Voy a sitiarte lentamente. Te voy a arrinconar en tus placeres, voy a irrumpir en tu voluptuosidad y obligarte a rendirte ante mí. Y sólo cuando esté instalada, sólo cuando la amenaza sea ya inequívoca y las murallas absurdas, recién y sólo ahí, voy a besarte. Recién entonces voy a destruirte, final y definitivamente, con un beso.



(Suspiro) Venganza.

publicado por El alter ego de Mabel en su blog Soltá ese cuchillo, Mabel


nota: Mabel me sorprende, me prueba, me hace reir, quedarme seria; ya sabrán ustedes porqué decidí poner sus letras en rojo. Salú!

miércoles, 29 de septiembre de 2010

otro amor que no ha de ser



 al cronista, claro








hoy lo intenta otra vez:
le llueve suavecito.
le hace frío, le hace vientito,
solo por ver si con eso
logra entonces seducirlo.

antes hacía lo de siempre:
florecía los árboles,
malvoneaba los balcones, 
iluminaba con mas sol
las calles por donde él andaba
le ponía tibiezas a los atardeceres
reinventaba el canto de las calandrias
le inquietaba el corazón 
lo invitaba a un banquete de deseos.
  
pero él es un hombre flaco
que ha cruzado muchas calles
y ha mirado muchas lunas
con melancolías de tiempos  
que le son ajenos  
y prefiere el vino espeso
de las soledades, 
a los efímeros manjares.
la sonrisa a la carcajada.
camina mejor las noches
que el aire de la mañana.
mejor otoño que primavera.

y a ella no le salen bien las lluvias.
no logra el silencio del otoño.
sus gorriones no se quedan calladitos
en los rincones de mirar llover
no sabe cómo hacer.
no tiene hojitas secas
para que sus pasos las pisen
enruidando las veredas.
sus vientos perfuman el aire
son frágiles en tristezas,
duran poco.
  
pobre muchacha floreadita
que enfrenta todas las críticas
y prueba todas las lluvias
solo para que él la mire. 
y no la mira.

y en el aire van quedando
suspiros de otro amor
que no ha de ser
así como el de la calle honduras.

sábado, 18 de septiembre de 2010

ella se despierta













ella se despierta
suave
con un tenue dolor
de tristeza que le pica en la espalda
pero luego
la urgente mirada de los hijos
la pone de pie.

se implica 
en una mueca de sonrisa
y mira a Ringo 
que la mira, dulce y negro.

en la ventana 
la espera setiembre
y, quién dice, 
en la siesta, a la vuelta,
ronde un fauno de ensueños.
o un pájaro azul
(ese que nos hace felices)
le cosquillee el hombro
como un aviso.
entonces, 
Carla se mira en el espejo.
y le gusta esa mujer, esa mirada
esa ilusión dibujada
en el centro de la frente.

y su corazón 
cierra esa pesada puerta;
intenta cerrarla.
tal vez mas tarde...
no sabe cuándo. pero algun día.

mientras,
se perfuma la piel y el alma
es su cumpleaños!
por tanto y por ella
de verdad 
inicia la construcción 
de una libre alegría.

tal vez, mañana...


gracias a Tere y Ringo por la imágen


jueves, 9 de septiembre de 2010

afuera, septiembre.


Esa mañana le parecieron mas atorrantes los gorriones que otros días, provocando a las tranquilas torcazas con tanta bullanguerìa.
Septiembre había dejado atrás la lluvia y el sol le puso un silbidito tanguero mientras se cebaba un mate. Después de lo que tenía que hacer a la mañana, dormiría una siestita porque la noche iba a ser larga: le había prometido a la Zully copetín, cena y milonga. Y después telo con desayuno en ese bonito lugar de Parque Patricios como la última vez.
Buscó la latita que cuidadosamente guardaba en la heladera (a ver si los chorros lo iban a encontrar desprevenido, justo a èl), sacó el sobre, lo puso en el bolsillo interior del saco y contó unos cuantos billetes que gastaría gustoso con la Zully. Sacó lo que necesitaba y volvió a poner en la latita lo que reservó para la garufa.
 Y salió del cotorro cantando bajito: ..."Y todo a media luz, crepúsculo interior. ¡Qué suave terciopelo la media luz de amor..."
El primer trámite fue rapidito, el coso tenía todo preparado. Pagó y ya.
El segundo, sin novedad en el diagnóstico: así nomás eran las cosas.
Pasó por el Bar de Sandy y se engolosinó con un guisito de lentejas y un vinito. Tras cartón, flan mixto. Todo de rechupete.
Se despidió de Sandy: "Me voy de viaje, princesa!" Sandy estuvo curiosa: "Ah!... Itinerario secreto mientras duren las chirolas!" "Te voy a extrañar, Gringo" El sonrió con toda su cara: "Con eso alcanza y sobra, hermosa!"
Y se mandó nomas una siesta que se la pidió prestada a la muerte, tan bien la durmió.

Se vistió lento, con cuidado, con sus mejores pilchas. Se perfumó y todo.
En la esquina de lo de Zully le compró flores.
Ella estaba tan buenamoza! Ese vestido azul con florcitas, un poco antiguo, le daba un toque distinguido. Y ese brillo en la mirada la hacía más joven, parecía.
-Ay..., flores! En que andàs, Gringo? Ya somos grandes para hacer los novios.
-Es que esta noche te voy a pagar la felicidad de este tiempo, mi querida.
Y así iba siendo, pensó Zully en la milonga.
Habían comodo delicioso en ese restaurante bien de bute y luego el champán enfriándose en el balde, y ellos bailando como cuando eran jóvenes en esa milonga del Centro. (Y sin que le molestaran los tacos altos!)
A la una y media llegaron al hotel ese tan bonito de la última vez.
Y todo en taxi.

El Gringo dijo: "hoy me toca a mi". Y le sacó el vestido. Ella guardaba intactas las formas de entonces; de tantos años atrás.
Acomodaron las luces, buscaron entre risas y susurros el canal de la mùsica romántica, y entonces sí, esa fue una noche que ella no olvidaría.
Se conocían de toda la vida con el Gringo: todo su tiempo de casado con Rosita, todo su tiempo de prostituta sola. Desde que quedó viudo, se veían de tanto en tanto "para divertir un poco la vejez" como decían. Quién sabe, como cincuenta años de ser amigos..., quién sabe!
Y los ojos de Zully se cerraron de placer y su boca se abrió en suspiros, sintiéndose amada como nunca.
El Gringo puso el empeño y el deseo que le restaban, los puso con caliente esmero en el cuerpo de esa mujer, con el amor que ningún otro.
Fueron jóvenes y felices en un juego amoroso que los dejó exhaustos y los hizo dormir abrazados.
Zully fue la primera en despertarse, porque nada nunca la hizo acostumbrarse a dormir en un abrazo. Entonces, miró su rostro tranquilo y le acarició la panza como si fuera su mujer y cuando él comenzó a despertarse lo acarició un momento como si fuera su amante.
-Buenos días, querida. Y la miró como ella no sabìa que podían mirarla. Y ella lo besó como él ya no creía que podían besarlo.

Cuando bajaron del taxi frente a la casa de Zully, el viejo reloj de la Iglesia de enfrente tocaba las campanadas del mediodía. "Dios nos está mirando!" y se rieron con pudorosa ternura.
"Entrás?" "Mejor, no. Tengo cosas que hacer". Y se quedó un momento mirándola, como si la tuviera que fijar en la memoria. Despues, sacó una tarjeta del bolsillo pequeño del saco y le dijo: "Andá a esta dirección de parte mía. Te dejé un regalo".
- A mí? Un regalo? Y porqué, Gringo?
- Porque me voy de viaje y porque te quiero.- Cuando ella quiso saber, el hombre utilizó las mismas palabras que con Sandy. "Ah..., itinerario secreto mientras duren las chirolas".
Y lo mismo cuando ella dijo: "Te voy a extrañar, Gringo!"; pero distinta su respuesta con voz entrecortada: "Con eso alcanza y sobra, mi querida. No te olvides de tu regalo".

Zully no pudo con su curiosidad y fué ese mismo día a la "Escribanía Carbone Ortiz". Le dieron la noticia de la herencia cerca de las siete de la tarde.
Mas o menos a la hora que el arma humeante se resbalaba de la mano del Gringo, que alcanzó a pensar en ese oscuro instante antes de morir: "Al fin te gané, maldito càncer".
Afuera, septiembre celebraba un plácido atardecer de gorriones atorrantes y tranquilas torcazas.


milonga: baile, ir a bailar.
telo: albergue transitorio para citas de amantes.
chorros: ladrones. 
garufa: farra, juerga, fiesta.
cotorro: bulìn, cuarto de pensión. aquí aludido a la casa, sin embargo.
coso: forma de referirse a alguien.
tras cartón: en seguida, de inmediato.
de rechupete: expresión para decir estuvo muy bueno, muy rico.
chirolas: dinero. monedas, en realidad.
pilchas: ropa.
bien de bute: lujoso.

viernes, 27 de agosto de 2010

haiku lunar








nos relamemos
del sabroso orgasmo
los dos saciados.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Página en blanco con personajes prestados. Y Estercita.

El Detective aún no sabía que iba a sucederle aquello del bar El Vacío Existencial.
Ese míércoles hacía un frío de perras apaleadas, así que su cacharro se estacionó en lo de Sandy, donde de seguro habría un plato de comida caliente y una mirada cálida, al menos. Aunque últimamente la mirada de Sandy le producía escozor en la espalda cada vez que la dejaba allí, con la esperanza apagándosele en los ojos. A él le gustaría explicarle para que ella no se quedara así, pero tantos años sin dar explicaciones ya no sabía cómo hacerlo.
Cuando entró había poca gente. Sandy lo miró con ese pequeño gesto de anhelo que le estira apenas las comisuras y le levanta un poco las cejas, que siempre termina por excitarlo; pero él iba con mas hambre que apetitos, así que le guiñó un ojo con ternura, acaso para después, y se instaló en la mesa de la ventana. Por mirar la noche, nomás.
Las chicas charlaban despacio, con las piernas estiradas. "Queridas mariposas de la noche", pensó.
Dos o tres mesas ocupadas con gente mas bien silenciosa ("O apagada?", volvió a pensar.)
Y en el rincón, plato abundoso de pastas y un buen tinto, cenaba el Cronista. Sin libro. Se saludaron amigables, pero así, sin acercamientos. Cada un sabe cuándo, y ahí no era.
Felina y oportuna, Sandy ya le había acercado el whisky, sin hielo. El Detective se quitó el sombrero que colgó en el respaldo de la silla como en un perchero y le tomó la mano. Con un beso distraído que a Sandy le ardió en la palma, le sonrió: "Vamos por tus spaghettis, preciosa, que el tipo viene hambriento y con frío."
-Para el frío tengo...- intentó coquetear Sandy.
-Ya lo sé- cortó él, mirándola como los dos sabían- Bien lo sé.

Cuando el Detective iba a devorar el primer bocado, tras un golpetazo de frío, entró Estercita.
Mas rara y mas encendida, dejó al hombre con la boca abierta.
Sandy le hizo un gesto cómplice de reverencia, las chicas se movieron inquietas como cada vez que la veían.
El Cronista la observó, esperando. Con ella nunca se sabía.
Entonces, ella los miró con una sonrisa que se le notaba estrenada de hacía poco. Se veía que a esa sonrisa límpida aún no se acostumbraba, pensaron en mas o menos, los que la veían ahí, detenida apenas, con su cuerpo que es pura cadencia.
El Detective hubiera puesto al instante música de blues.
El Cronista pensó en un tango. "Rara..., como encendida, te hallé bebiendo, linda y fatal... y en el fragor del champan...."
Entonces, Estercita les sonrió con la mirada ésa, tan brillante, como de loca, pero esta vez, extrañamente endulzada. "Sigan como sin verme, mis amores. Hoy no vengo por ustedes".
Y tirando un beso al aire, dirigió su cadencia a la mesa de la penumbra. "La del amor", suspiró Sandy. "La de la trampa", deslució el Detective.
El Cronista, sin libro, empinó el tercer vaso de su buen tinto, que cuando así, solo y sin libro, el vino le gusta en vaso y la pasta en plato hondo.
Justo ahí, entró ese tipo. Que enseguida miró hacia la penumbra, como imantado.
Y todos la vieron a Estercita, ésa; ni mas ni menos que ésa; transformarse en una nerviosa muchacha pendiente del recién llegado, suave y ansiosa, encendida de amor e iniciaciones.

El Detective buscó el viejo anhelo en los ojos de Sandy.
Las chicas se ensimismaron un poco, quién sabe buscando qué recuerdos.
Y el Cronista, sin libro, cambió de tango: "Y en aquellas noches de verano, ¿qué soñaba tu almita, mujer, al oír en la esquina algún tango chamuyarte bajito de amor?"

La madura pareja de la otra ventana, pidió la cuenta. Y salieron; tomados de la mano esta vez, que no del brazo.



imágenes:
Estercita por Estercita
El Detective y Sandy -versión libre
notas:
primer tango: Los mareados Cobián-Cadícamo - 1942
segundo tango: Milonguita (Esthercita) Delfino-Linning-1920
 Clck en El Vacio Existencial -buscar en post "Una cruel manera de estafar"
Personajes prestados por La menor Idea
Estercita no se presta. la robé.

miércoles, 18 de agosto de 2010

todavía



a Tere, tan querida de mi alma

Es cierto. Andar casi sin laburo le ha agriado un poco el carácter, que ya de por sí no es "ja! que Portal a la Alegría!". Y lo ha puesto silencioso. Y casi se le ha borrado la forma de mirarla, pero igual... la quiere tanto!
La quiere mas que a su vida, eso es seguro. Total... para esa vida de miércoles! Si no fuera por ella, que lo ha salvado tantas veces de su propio desencanto, vaya a saber que sería de él a estas alturas.
Si, claro. Ella tiene razón en enojarse facil, en haberse vuelto día a día mas desaprensiva en el amor y en la caricia. Se le aprieta el pecho de solo pensar que ella cumpla con esa velada amenaza: sin ella podría menos de lo que puede ahora. Pero no sabe decirlo, así que se calla. Y sentir ese miedo no es de hombre, así que se ensimisma en una rutina silenciosa.
Pero hoy buscó un poco de lo que aun le queda en el alma y le dijo: "Mirá que sos linda!..." Ella lo miró rara; sonrió apenas, sorprendida.
Es que, seguro, ella no sabe lo que sabe él: anoche, a la madrugada, su pié buscó la pierna de él y la enredó con su pierna, en un suspiro. Dormida.
Y ahora él sabe que ella lo necesita un poco.
Aunque sea para no dormir sola.
Todavía lo necesita.


viernes, 13 de agosto de 2010

unicidad








cuando te amo
abuso del amor
des uso la razón.

cuando te amo
mas invoco a Eros
que a Cupido.

cuando te amo
relumbro con Osiris
y me embozo en Isis

cuando te amo
me desdibujo
y me invento.

martes, 10 de agosto de 2010

otro día más




imagen: www.revistanumero.com/39auto.htm


otro día más.
se duchó
ignoró el espejo
desayunó como siempre.
se tomó un breve recreo
tratando de escribir.
luego llegó esa especie de señal:
puso ropa a lavar
barrió los pisos
pensó en su hija y sonrió.
lavó la vajilla
pensó en ella, apenas.
se vistió y salió.
tomó el subte, anónima
de ella y los demás.
sintió un leve sobresalto:
dónde olvidó el deseo?
en cuál distraído cajón?
otro día más en la oficina.
cuando regresó
la esperaba la cocina.
el sueño cansado
borró el sobresalto
del deseo olvidado.

otro día mas.

jueves, 5 de agosto de 2010

voy soñando










imagen Y.Tachibana


 
 por diestra
y por siniestra
de frente y de perfil
en caminos
donde el horizonte se otea
desde el principio al fin
y en las grises encrucijadas.
en los bellos intersticios
de nuestras sábanas
y en las pasionales guerras
en que defendemos el amor
a dos cuerpos
de lunes a viernes
en todos los horarios
el sábado de holganza
y el domingo como venga
yo sueño.

con mi alma de gorrión
en las enclenques cornisas
y en él cálido nido
acariciada por el silencio
de la elegida soledad
o en nuestra feliz rutina
de reinventar las palabras
que nos nombren
que otra vez nos renazcan
yo sueño.

cuando cruzo las calles
a contrapelo de las señales
cuando pateo tableros
sin pensar en los amos y señores
cuando lloro sin pudores
cuando me enojo sin frenos
cuando te odio y te amo
sin términos medios
cuando opino o me callo
cuando desprecio o admiro
yo sueño.

es decir
voy soñando mientras vivo
irredenta en el encantamiento
de mi sensualidad.