miércoles, 29 de septiembre de 2010

otro amor que no ha de ser



 al cronista, claro








hoy lo intenta otra vez:
le llueve suavecito.
le hace frío, le hace vientito,
solo por ver si con eso
logra entonces seducirlo.

antes hacía lo de siempre:
florecía los árboles,
malvoneaba los balcones, 
iluminaba con mas sol
las calles por donde él andaba
le ponía tibiezas a los atardeceres
reinventaba el canto de las calandrias
le inquietaba el corazón 
lo invitaba a un banquete de deseos.
  
pero él es un hombre flaco
que ha cruzado muchas calles
y ha mirado muchas lunas
con melancolías de tiempos  
que le son ajenos  
y prefiere el vino espeso
de las soledades, 
a los efímeros manjares.
la sonrisa a la carcajada.
camina mejor las noches
que el aire de la mañana.
mejor otoño que primavera.

y a ella no le salen bien las lluvias.
no logra el silencio del otoño.
sus gorriones no se quedan calladitos
en los rincones de mirar llover
no sabe cómo hacer.
no tiene hojitas secas
para que sus pasos las pisen
enruidando las veredas.
sus vientos perfuman el aire
son frágiles en tristezas,
duran poco.
  
pobre muchacha floreadita
que enfrenta todas las críticas
y prueba todas las lluvias
solo para que él la mire. 
y no la mira.

y en el aire van quedando
suspiros de otro amor
que no ha de ser
así como el de la calle honduras.

sábado, 18 de septiembre de 2010

ella se despierta













ella se despierta
suave
con un tenue dolor
de tristeza que le pica en la espalda
pero luego
la urgente mirada de los hijos
la pone de pie.

se implica 
en una mueca de sonrisa
y mira a Ringo 
que la mira, dulce y negro.

en la ventana 
la espera setiembre
y, quién dice, 
en la siesta, a la vuelta,
ronde un fauno de ensueños.
o un pájaro azul
(ese que nos hace felices)
le cosquillee el hombro
como un aviso.
entonces, 
Carla se mira en el espejo.
y le gusta esa mujer, esa mirada
esa ilusión dibujada
en el centro de la frente.

y su corazón 
cierra esa pesada puerta;
intenta cerrarla.
tal vez mas tarde...
no sabe cuándo. pero algun día.

mientras,
se perfuma la piel y el alma
es su cumpleaños!
por tanto y por ella
de verdad 
inicia la construcción 
de una libre alegría.

tal vez, mañana...


gracias a Tere y Ringo por la imágen


jueves, 9 de septiembre de 2010

afuera, septiembre.


Esa mañana le parecieron mas atorrantes los gorriones que otros días, provocando a las tranquilas torcazas con tanta bullanguerìa.
Septiembre había dejado atrás la lluvia y el sol le puso un silbidito tanguero mientras se cebaba un mate. Después de lo que tenía que hacer a la mañana, dormiría una siestita porque la noche iba a ser larga: le había prometido a la Zully copetín, cena y milonga. Y después telo con desayuno en ese bonito lugar de Parque Patricios como la última vez.
Buscó la latita que cuidadosamente guardaba en la heladera (a ver si los chorros lo iban a encontrar desprevenido, justo a èl), sacó el sobre, lo puso en el bolsillo interior del saco y contó unos cuantos billetes que gastaría gustoso con la Zully. Sacó lo que necesitaba y volvió a poner en la latita lo que reservó para la garufa.
 Y salió del cotorro cantando bajito: ..."Y todo a media luz, crepúsculo interior. ¡Qué suave terciopelo la media luz de amor..."
El primer trámite fue rapidito, el coso tenía todo preparado. Pagó y ya.
El segundo, sin novedad en el diagnóstico: así nomás eran las cosas.
Pasó por el Bar de Sandy y se engolosinó con un guisito de lentejas y un vinito. Tras cartón, flan mixto. Todo de rechupete.
Se despidió de Sandy: "Me voy de viaje, princesa!" Sandy estuvo curiosa: "Ah!... Itinerario secreto mientras duren las chirolas!" "Te voy a extrañar, Gringo" El sonrió con toda su cara: "Con eso alcanza y sobra, hermosa!"
Y se mandó nomas una siesta que se la pidió prestada a la muerte, tan bien la durmió.

Se vistió lento, con cuidado, con sus mejores pilchas. Se perfumó y todo.
En la esquina de lo de Zully le compró flores.
Ella estaba tan buenamoza! Ese vestido azul con florcitas, un poco antiguo, le daba un toque distinguido. Y ese brillo en la mirada la hacía más joven, parecía.
-Ay..., flores! En que andàs, Gringo? Ya somos grandes para hacer los novios.
-Es que esta noche te voy a pagar la felicidad de este tiempo, mi querida.
Y así iba siendo, pensó Zully en la milonga.
Habían comodo delicioso en ese restaurante bien de bute y luego el champán enfriándose en el balde, y ellos bailando como cuando eran jóvenes en esa milonga del Centro. (Y sin que le molestaran los tacos altos!)
A la una y media llegaron al hotel ese tan bonito de la última vez.
Y todo en taxi.

El Gringo dijo: "hoy me toca a mi". Y le sacó el vestido. Ella guardaba intactas las formas de entonces; de tantos años atrás.
Acomodaron las luces, buscaron entre risas y susurros el canal de la mùsica romántica, y entonces sí, esa fue una noche que ella no olvidaría.
Se conocían de toda la vida con el Gringo: todo su tiempo de casado con Rosita, todo su tiempo de prostituta sola. Desde que quedó viudo, se veían de tanto en tanto "para divertir un poco la vejez" como decían. Quién sabe, como cincuenta años de ser amigos..., quién sabe!
Y los ojos de Zully se cerraron de placer y su boca se abrió en suspiros, sintiéndose amada como nunca.
El Gringo puso el empeño y el deseo que le restaban, los puso con caliente esmero en el cuerpo de esa mujer, con el amor que ningún otro.
Fueron jóvenes y felices en un juego amoroso que los dejó exhaustos y los hizo dormir abrazados.
Zully fue la primera en despertarse, porque nada nunca la hizo acostumbrarse a dormir en un abrazo. Entonces, miró su rostro tranquilo y le acarició la panza como si fuera su mujer y cuando él comenzó a despertarse lo acarició un momento como si fuera su amante.
-Buenos días, querida. Y la miró como ella no sabìa que podían mirarla. Y ella lo besó como él ya no creía que podían besarlo.

Cuando bajaron del taxi frente a la casa de Zully, el viejo reloj de la Iglesia de enfrente tocaba las campanadas del mediodía. "Dios nos está mirando!" y se rieron con pudorosa ternura.
"Entrás?" "Mejor, no. Tengo cosas que hacer". Y se quedó un momento mirándola, como si la tuviera que fijar en la memoria. Despues, sacó una tarjeta del bolsillo pequeño del saco y le dijo: "Andá a esta dirección de parte mía. Te dejé un regalo".
- A mí? Un regalo? Y porqué, Gringo?
- Porque me voy de viaje y porque te quiero.- Cuando ella quiso saber, el hombre utilizó las mismas palabras que con Sandy. "Ah..., itinerario secreto mientras duren las chirolas".
Y lo mismo cuando ella dijo: "Te voy a extrañar, Gringo!"; pero distinta su respuesta con voz entrecortada: "Con eso alcanza y sobra, mi querida. No te olvides de tu regalo".

Zully no pudo con su curiosidad y fué ese mismo día a la "Escribanía Carbone Ortiz". Le dieron la noticia de la herencia cerca de las siete de la tarde.
Mas o menos a la hora que el arma humeante se resbalaba de la mano del Gringo, que alcanzó a pensar en ese oscuro instante antes de morir: "Al fin te gané, maldito càncer".
Afuera, septiembre celebraba un plácido atardecer de gorriones atorrantes y tranquilas torcazas.


milonga: baile, ir a bailar.
telo: albergue transitorio para citas de amantes.
chorros: ladrones. 
garufa: farra, juerga, fiesta.
cotorro: bulìn, cuarto de pensión. aquí aludido a la casa, sin embargo.
coso: forma de referirse a alguien.
tras cartón: en seguida, de inmediato.
de rechupete: expresión para decir estuvo muy bueno, muy rico.
chirolas: dinero. monedas, en realidad.
pilchas: ropa.
bien de bute: lujoso.

viernes, 27 de agosto de 2010

haiku lunar








nos relamemos
del sabroso orgasmo
los dos saciados.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Página en blanco con personajes prestados. Y Estercita.

El Detective aún no sabía que iba a sucederle aquello del bar El Vacío Existencial.
Ese míércoles hacía un frío de perras apaleadas, así que su cacharro se estacionó en lo de Sandy, donde de seguro habría un plato de comida caliente y una mirada cálida, al menos. Aunque últimamente la mirada de Sandy le producía escozor en la espalda cada vez que la dejaba allí, con la esperanza apagándosele en los ojos. A él le gustaría explicarle para que ella no se quedara así, pero tantos años sin dar explicaciones ya no sabía cómo hacerlo.
Cuando entró había poca gente. Sandy lo miró con ese pequeño gesto de anhelo que le estira apenas las comisuras y le levanta un poco las cejas, que siempre termina por excitarlo; pero él iba con mas hambre que apetitos, así que le guiñó un ojo con ternura, acaso para después, y se instaló en la mesa de la ventana. Por mirar la noche, nomás.
Las chicas charlaban despacio, con las piernas estiradas. "Queridas mariposas de la noche", pensó.
Dos o tres mesas ocupadas con gente mas bien silenciosa ("O apagada?", volvió a pensar.)
Y en el rincón, plato abundoso de pastas y un buen tinto, cenaba el Cronista. Sin libro. Se saludaron amigables, pero así, sin acercamientos. Cada un sabe cuándo, y ahí no era.
Felina y oportuna, Sandy ya le había acercado el whisky, sin hielo. El Detective se quitó el sombrero que colgó en el respaldo de la silla como en un perchero y le tomó la mano. Con un beso distraído que a Sandy le ardió en la palma, le sonrió: "Vamos por tus spaghettis, preciosa, que el tipo viene hambriento y con frío."
-Para el frío tengo...- intentó coquetear Sandy.
-Ya lo sé- cortó él, mirándola como los dos sabían- Bien lo sé.

Cuando el Detective iba a devorar el primer bocado, tras un golpetazo de frío, entró Estercita.
Mas rara y mas encendida, dejó al hombre con la boca abierta.
Sandy le hizo un gesto cómplice de reverencia, las chicas se movieron inquietas como cada vez que la veían.
El Cronista la observó, esperando. Con ella nunca se sabía.
Entonces, ella los miró con una sonrisa que se le notaba estrenada de hacía poco. Se veía que a esa sonrisa límpida aún no se acostumbraba, pensaron en mas o menos, los que la veían ahí, detenida apenas, con su cuerpo que es pura cadencia.
El Detective hubiera puesto al instante música de blues.
El Cronista pensó en un tango. "Rara..., como encendida, te hallé bebiendo, linda y fatal... y en el fragor del champan...."
Entonces, Estercita les sonrió con la mirada ésa, tan brillante, como de loca, pero esta vez, extrañamente endulzada. "Sigan como sin verme, mis amores. Hoy no vengo por ustedes".
Y tirando un beso al aire, dirigió su cadencia a la mesa de la penumbra. "La del amor", suspiró Sandy. "La de la trampa", deslució el Detective.
El Cronista, sin libro, empinó el tercer vaso de su buen tinto, que cuando así, solo y sin libro, el vino le gusta en vaso y la pasta en plato hondo.
Justo ahí, entró ese tipo. Que enseguida miró hacia la penumbra, como imantado.
Y todos la vieron a Estercita, ésa; ni mas ni menos que ésa; transformarse en una nerviosa muchacha pendiente del recién llegado, suave y ansiosa, encendida de amor e iniciaciones.

El Detective buscó el viejo anhelo en los ojos de Sandy.
Las chicas se ensimismaron un poco, quién sabe buscando qué recuerdos.
Y el Cronista, sin libro, cambió de tango: "Y en aquellas noches de verano, ¿qué soñaba tu almita, mujer, al oír en la esquina algún tango chamuyarte bajito de amor?"

La madura pareja de la otra ventana, pidió la cuenta. Y salieron; tomados de la mano esta vez, que no del brazo.



imágenes:
Estercita por Estercita
El Detective y Sandy -versión libre
notas:
primer tango: Los mareados Cobián-Cadícamo - 1942
segundo tango: Milonguita (Esthercita) Delfino-Linning-1920
 Clck en El Vacio Existencial -buscar en post "Una cruel manera de estafar"
Personajes prestados por La menor Idea
Estercita no se presta. la robé.

miércoles, 18 de agosto de 2010

todavía



a Tere, tan querida de mi alma

Es cierto. Andar casi sin laburo le ha agriado un poco el carácter, que ya de por sí no es "ja! que Portal a la Alegría!". Y lo ha puesto silencioso. Y casi se le ha borrado la forma de mirarla, pero igual... la quiere tanto!
La quiere mas que a su vida, eso es seguro. Total... para esa vida de miércoles! Si no fuera por ella, que lo ha salvado tantas veces de su propio desencanto, vaya a saber que sería de él a estas alturas.
Si, claro. Ella tiene razón en enojarse facil, en haberse vuelto día a día mas desaprensiva en el amor y en la caricia. Se le aprieta el pecho de solo pensar que ella cumpla con esa velada amenaza: sin ella podría menos de lo que puede ahora. Pero no sabe decirlo, así que se calla. Y sentir ese miedo no es de hombre, así que se ensimisma en una rutina silenciosa.
Pero hoy buscó un poco de lo que aun le queda en el alma y le dijo: "Mirá que sos linda!..." Ella lo miró rara; sonrió apenas, sorprendida.
Es que, seguro, ella no sabe lo que sabe él: anoche, a la madrugada, su pié buscó la pierna de él y la enredó con su pierna, en un suspiro. Dormida.
Y ahora él sabe que ella lo necesita un poco.
Aunque sea para no dormir sola.
Todavía lo necesita.


viernes, 13 de agosto de 2010

unicidad








cuando te amo
abuso del amor
des uso la razón.

cuando te amo
mas invoco a Eros
que a Cupido.

cuando te amo
relumbro con Osiris
y me embozo en Isis

cuando te amo
me desdibujo
y me invento.

martes, 10 de agosto de 2010

otro día más




imagen: www.revistanumero.com/39auto.htm


otro día más.
se duchó
ignoró el espejo
desayunó como siempre.
se tomó un breve recreo
tratando de escribir.
luego llegó esa especie de señal:
puso ropa a lavar
barrió los pisos
pensó en su hija y sonrió.
lavó la vajilla
pensó en ella, apenas.
se vistió y salió.
tomó el subte, anónima
de ella y los demás.
sintió un leve sobresalto:
dónde olvidó el deseo?
en cuál distraído cajón?
otro día más en la oficina.
cuando regresó
la esperaba la cocina.
el sueño cansado
borró el sobresalto
del deseo olvidado.

otro día mas.

jueves, 5 de agosto de 2010

voy soñando










imagen Y.Tachibana


 
 por diestra
y por siniestra
de frente y de perfil
en caminos
donde el horizonte se otea
desde el principio al fin
y en las grises encrucijadas.
en los bellos intersticios
de nuestras sábanas
y en las pasionales guerras
en que defendemos el amor
a dos cuerpos
de lunes a viernes
en todos los horarios
el sábado de holganza
y el domingo como venga
yo sueño.

con mi alma de gorrión
en las enclenques cornisas
y en él cálido nido
acariciada por el silencio
de la elegida soledad
o en nuestra feliz rutina
de reinventar las palabras
que nos nombren
que otra vez nos renazcan
yo sueño.

cuando cruzo las calles
a contrapelo de las señales
cuando pateo tableros
sin pensar en los amos y señores
cuando lloro sin pudores
cuando me enojo sin frenos
cuando te odio y te amo
sin términos medios
cuando opino o me callo
cuando desprecio o admiro
yo sueño.

es decir
voy soñando mientras vivo
irredenta en el encantamiento
de mi sensualidad.

jueves, 29 de julio de 2010

El piano



No tengo de ella la memoria de una imágen concreta; tengo apenas el recuerdo de casi una transparencia silenciosa de ojos muy vivaces en los rasgos de una anciana.
Dicen de ella que hubiera sido una concertista de piano de manos exquisitas; que era una mujer bella; que se enamoró equivocadamente de un aventurero encantador de serpientes que le hizo creer la felicidad y le puso en el vientre y en la vida tres hijos, que desarraigó de toda raiz y luego abandonó a todos para su mejor ver.
Dicen que entonces, ella se salvó en el piano y en sus hijos, en ese orden, trastocando mandatos canónicos de hijos antes que nada.
Su profesor de piano se quedó en uno de esos lugares de los que fue quitada, pero su empeño volvía una y otra vez, porque en esas clases ella retomaba sus sueños. Así regresaba a su casa cada vez. Con la mirada clara, la espalda erguida y hasta la risa fácil. Y sus dedos jugaban en el piano con las manitas de sus hijos y desvastaban por un rato la creciente soledad que nace de ser una desterrada de la propia alma.
Y cuentan que volvía como con una brisa de amor en el pelo.
Hasta que un día volvió con pasos susurrantes como las hojas en las veredas de otoño. Así de tristes. Traía la espalda cargada de un silencio que se le instaló en los hombros y no se fué nunca mas.
Sin dar explicaciones cerró para siempre el piano. Lo cerró como a su vida. Se le enmustiaron el pelo, la piel y las manos. Se le avivó la pena.
Porque hoy hay sol en el balcón y mis flores resisten al invierno provocándolo con primaveras y porque la que me prestó esta historia anda creciendo destellos (en el mes de julio!), me animo a pensar en la inconmensurable, insoslayable tristeza de ese piano tan solo, sin las caricias de sus dedos, que aquella concertista mantuvo en su casa, solo para recordarse, sin descanso, que para ella no era el Amor. 
Esta historia hace un tiempo que me inquieta la yema de los dedos y me escarba el alma, así que la dejo aquí por los Amores que no han sido.
Y por sus sobrevivientes.


imagen: eleusis.nireblog.com

jueves, 22 de julio de 2010

un sombrero claro









alli donde yacen
desmayados o dormidos
los recuerdos de recuerdos
en ese amigable perchero
que el alma instala tras su cancel
ella ha dejado su sombrero claro
y su chalina que se ha perdido
soplada por la brisa de la vida
y ha dejado
silenciosas
las llaves de sus puertas
aunque nunca se las use
por eso de confiar ofrendas
por esas formas de amar
por el abrazo
que se deslía sin abrazar.

sábado, 10 de julio de 2010

gris










él esta sordo.
ella está sola.

él, de no tener,
ya ni tiene encrucijadas.

ella, por perder, 
perdió esa leve pluma azul
y la gracia de su mirada.

cupido,
recogidas ya las flechas,
los mira a distancia.
desangelado.

en la ventana, ni cielo.

un tren se aleja. a lo lejos.


 imagen: haedohistorico.blogspot.com

miércoles, 7 de julio de 2010

río gualeguay


a Nilda Quijano
a Marcelo Suarez de Luna
por lo que ellos saben











la ribera
ese lugar donde fulgura la vida
y sombrea la muerte
mientras el sauce acaricia
la fresca espalda del río
tiene enredada en su largo
la invisible mirada de mi madre

la ribera
se arrulla con el suave silbido
del pescador que vuelve
se despierta
con el llanto hambriento
del gurisito costero
porque una luna deslechada
otra vez suspira
sin mas nada que su seno.

la ribera
guarda ardores
de amores
suaves y de los otros
con rabias de vino tinto

la ribera
ensueña veranos con eucaliptus
siestas recostadas
con risas escondidas
en la trama còmplice de los espinillos
ay! y las primeras caricias
de mi inicial adolescencia.

jueves, 1 de julio de 2010

aplausos y abrazos para él

ARRULLO


Será la caricia más privada la que pueda escribir mejor los recuerdos, una memoria donde placer y lágrimas buscarán el equilibrio. El delicioso baile del abandono entre notas de rocío, lugar para humedecer manos cómplices de sabrosos pecados; dedos que dirigen y ejecutan el compás adecuado a cada momento; a cada pausa, a cada tiempo, cómo llamar a esos instantes donde apetito y desorden se untan en vaho. Es la ventana la que se abre y las sombras danzan y cortejan cada pliegue del velo, risueño baile para no perderse un morir dulce y efímero. Un temblor y un vértigo, un desmayo que todo lo detiene, lícito conjuro para que la piel mojada sea un prólogo a una historia contada en presente.



Escribe en tu piel. A las sábanas nunca les molestará tu arrullo...


Publicado por Gabiprog en http://reflejosysusurros.blogspot.com/

lunes, 28 de junio de 2010

a contrapelo










necesito
tu valentía
tu desapego
tu desparpajo!

nada más
tu insospechable voz
al teléfono
he dejado a mi mujer
otra vez intocada
con esa pregunta en los ojos

y he venido hasta tus brazos
como un colegial
sintiéndome inédito y mentiroso
borracho de deseo
sólo por tocar tu pecho plano
por sentir
el áspero roce de tu barba
en mi espalda

con este dolorido amor
a contramano
a contratiempo
a contrapelo.

martes, 22 de junio de 2010

Primer día hábil


La angustia la despierta antes que el reloj.
El dolor que siente en la planta de los pies le recuerda la decisión que ha tomado, sin que haya abierto los ojos.
Ah, es que a ella el alma y el miedo le duelen en la planta de los pies.
Anoche, mientras se duchaba sintiéndose tan sola, tan triste, tan tonta por sentirse así de sola y así de triste, terminó de definir la decisión que viene postergando cada fin de semana, cada celebración de muchos -o de pocos-, cada vez que le preguntan: "seguis sola?".
Así, que hoy ella va a decir adiós. Y entonces, tiene el alma hecha trizas y está muerta de miedo.
Se viste con cuidado: elige la camisa de seda blanca que él le regaló para su cumpleaños, los tacos que le regaló en Navidad, el bello pañuelo con flores que le dió porque "pensé en vos y te lo traje".
Cuando bajó, él ya la esperaba discretamente estacionado como cada primer día hábil de semana.
Y la besó con el mismo apremio de cda uno de esos días de todos estos meses, con el exacto saludo: "Estás preciosa!"
El hotel los recibió con la des-luz y los olores que acompañan a los amores clandestinos, no importa cuál sea el precio.
El la amó como cada primer día hábil de semana, con premura y detalle.
Ella lo amó como si fuera a dormir con él, como si fuera a despertarlo después, como si eligiera sus corbatas, preparara su cena, eligiera con él la música que acompañara el amor antes de dormir otra vez a su lado.
"Muñequita, que te quiero siempre como ahora!", le dijo mientras la abrazaba sobre él, rodeándola con sus piernas y con la traviesa risa que a ella tanto le gustaba, dijo lo único que no debía decir: "Parece que vamos a necesitar mas fines de semana largos como el que pasó!"
Ella se escapó de la cama y se plantó sobre sus pies, sobre sus pobres pies de plantas llenas de clavos.
- Qué suerte que no dejaste que lo olvidara!- silabeó mientras el llanto la ahogaba- No quiero ya mas fines de semana a solas, ni largos, ni cortos. Y ya no quiero ser tu muñequita; no quiero ser la muñequita de nadie, en realidad. No quiero mentir más, no quiero mi soledad acompañada en hoteles dos veces a la semana.
Mientras se vestía, apurada y furiosa, él la miraba en silencio, demudado y atónito. Ni siquiera había pensado en Milena vistiéndose antes que él. Oh, qué tontería! Tenía que cortar todo eso.
- Pero vos siempre supiste que no me voy a divorciar, nena. tenemos muchos interesas en común: las familias, los hijos, el Estudio... Muñequita, que te pasa? Soy yo, Gustavo...- la tomó por los hombros- Ves que soy yo? Preciosa.... soy yo!
- Si. Sos vos. Y todo eso me pasa: que nunca estarás conmigo, que no tendremos nada en común, que no soy muñequita, ni nena, ni preciosa. Mi nombre es Milena, te acordás? Y además, ya no quiero sentir este terrible dolor en la planta de los pies!
- Dolor... en... la planta de los pies?- preguntó sin entender, sintiéndose cabalmente un estúpido.
- Sí. Hasta que te diga adiós.
Tomó el bello pañuelo con flores y lo dejó caer en la entrepierna de Gustavo que apenas había atinado a sentarse en la cama: "Ya no pienses en mí".
Tomó el abrigo y la cartera y salió de la habitación, sin que le importaran la cara sorprendida de las mucamas, ni el gesto de inquietud del conserje cuando la vió pasar rauda hacie la puerta.
Mientras abría la ducha de su casa y lloraba con sollozos de niña la límpida decisión de mujer, sintió que ya no le dolían las plantas de los pies, que el alma se iba acomodando.
Y cuando se envolvió con ese toallón azul esponjoso e inmenso que alguna vez había elegido pensando en Gustavo y que Gustavo nunca conoció, sintió el abrumador impulso de aprender a vivir con libertad de sentirse sola. Sin miedo.

Hasta la próxima vez, que sería mucho mejor.

imagen: http://www.mujeresenbici.org/

jueves, 17 de junio de 2010

incertidumbres














ando en esos días
en que el cielo
ni es cielo ni es azul.

el otro día
viajaba yo en avión
tempranísimo
sobre una espesa alfombra
de nubes tristes.

de pronto
me estalló en los ojos
un luz rojiza insuperable:
y apareció un sol enorme
sobre un cielo azul
transparente
de fiesta.

pero
aterrizamos
en una mañana lluviosa
de sábado en invierno!

(a veces
es engañoso el cielo)

en cambio

este pequeño infierno
del que a veces
me rescatan tus besos
es real
escabroso
tristón y doliente
sin soles
como máscaras.

imagen: Horizonte rojo - All Posters

lunes, 14 de junio de 2010

abrazos y aplausos para él

de vuelta en casa
El detective volvió a su departamento luego del peor domingo de su vida. Todos los domingos son el peor domingo de su vida, aunque este lo parece más. Doce horas, la mayor parte adentro de su auto, esperando que pasara algo en la casa del tipo que lo contrató. Pero la esposa es desconfiada y tiene tiempo para no arriesgarse a que la descubran. Para colmo el cliente no apareció a la hora señalada y lo dejó sin dinero.
La cocina es un desastre de platos sucios y heladera vacía. Maldijo su suerte, como hace todos los domingos peores de su vida. Se rió una sola vez en toda la noche, al pensar en esos idiotas que dicen amar su soledad. Claro, la soledad elegida, esa a la que se le puede decir basta en cualquier momento, sabiendo que en casa hay una cama calentada por otro cuerpo. Eso no es soledad, eso es un chiste.
Sandy ya debe haber cerrado el bar. Por suerte queda un poco de whisky en la botella. En la televisión no hay nada. Se tira vestido en la cama, intenta leer algo para olvidarse de demasiadas cosas. Es imposible. Mejor cerrar los ojos e imaginarse un sueño hermoso, cálido como el líquido que baja por la garganta.
El whisky barato es lo más parecido a la felicidad que hay en ese maldito departamento.
 
publicado por Marcelo Suarez de Luna en http://marcelo-lamenoridea.blogspot.com/
 
N.A.: Tengo especial debilidad por este personaje. Y siempre tuvo para mí el aspecto de Robert Mitchum. Y esa frase: "Eso no es soledad, es un chiste", desagravia sensualmente la tibieza necesaria en la otra mitad de la cama. Amén. 

miércoles, 2 de junio de 2010

entonces, vos












el plátano
refleja el sol
que aún no está en el balcón
el geranio y el ciclamen
siguen ahí
con su sensualidad en flor

tus ojos
me han visto 
otra vez 
el alma
la risa re elegida
las caricias que sí
el ombligo que también

entonces

decido
la tranquila felicidad
mi romántica alegría
tu amor así
solamente

imagen: La mujer en azul-Fernand Leger

lunes, 24 de mayo de 2010

pequeña historia de 200 años


Clementina es una mujercita curiosa como una gata; así que le encanta que su madre la hubiera puesto a servir en aquella casa donde suceden tantas cosas.
Anoche casi no han dormido, atendiendo a los invitados de la señora, pero a ella no le importa.
Su corazón late enloquecido y le pone el cuerpo liviano y tibio, aun con el frío y la lluvia que cae desde la madrugada.
Clementina es una morena graciosa y vivaz, de sonrisa permanente que hace todo como si fuera feliz haciéndolo, por lo que la señora de la casa cuenta con ella para servir en el salón y llevar mensajes que requieren cierta actitud de recato e invisibilidad. A diferencia del resto del personal, la adolescente viste casi siempre vestidos sencillos que su ama le regala y un bello delantal de volados que le dió su abuela cuando con su madre la dejó en esa casa, hace unos cuantos meses.
El caso es que en la nochecita de ayer, mientras servía pasteles criollos con el vino patero que se hacía en la casa y un licor de huevo para las señoras o té de flores, que elabora ella misma, he espiado por el gran ventanal, por ver si el Doctor Paso ha venido con su negro de siempre. Y pues, sí, que allí estaba! A ella se le pusieron redondos sus ojos de miel, cuando ha visto el leve movimiento de cabeza y la gran sonrisa que le ha dedicado Josué.
Repartió simpatía por el salón, sin notar los rostros adustos, la tensión en las voces susurrantes, que sus catorce años y su ombligo floreciendo la llevan en andas hasta la cocina.
- Sí que sí, Miranda de mi alma! Que el tiempo está horrible y hace frío! El ama Casilda está demasiado ocupada para darse cuenta de nada. Un poco de café y unos bollos de los tuyos, y Jesús te verá santa!
La negra cocinera nunca ha podido con esa niña que la abraza embarullada, y ahora menos, con ese rintintín embelesado que es su risa.

Los besos han sucedido entre entrada y salida del salón, que el ama no debe saber nada. Entrada la noche, el doctor Paso requiere a Josué y entonces, Clementina escucha lo único que quiere oir: "Te amaré para toda la historia, preciosa de mi vida!"
Y por eso no el importa, dormir apenas tres horas y levantarse de madrugada, lista para atender a Doña Casilda y sus invitados. Llueve y hace frío. La señora ordena ir todos a la plaza. "Yo también, ama? - pregunta Clementina ilusionada. "Tu también, claro. Acompañarás a Miranda, que hoy nada importa más que la Patria. No hay que vacilar!". Y el ama repite para sí: "No hay que vacilar!"
Y en la plaza, Josué les regala cintas blancas y celestes, que le ha rogado a los patriotas que las andan repartiendo y que se las han dado sonriendo, aunque sea negro y por eso mismo.
-Mi amo ha dicho que hoy es un día fundamental para la Patria, Clementina y yo he pensado en nuestro amor para toda la historia. Otra vez te lo digo!- y le ha rozado la cintura diciéndoselo al oído, y ella sabe que sí, con el alma ahíta de amor y la cintura de temblores.

El es un moreno alto y bello, como de película; y camina cerca del paso cansino de su Presidente. Un poco antes de que asumiera como presidente, su tío le dijo que don Pepe lo quería ver, y desde entonces está con él, lleno de orgullo.
Miranda vive en el barrio de Monserrat y ha visto a su Presidenta en la televisión y el viernes, entre mucha gente, a lo lejos. Es que entre el despacho de la presidenta y la cocina de su casa donde prepara licor de huevo y té de flores para vender en San Telmo, hay una distancia insuperable. Pero también anda con ese andar orgulloso de los amantes de la libertad, con sus ojos color miel que dan esa maravillosa pátina a su piel morena.
José la ve andar y la mira. Y se miran. Una multitud ruega que no llueva por el enorme paseo que es hoy la 9 de Julio mientras su Presidente duerme una siesta y su Jefe le ha dado un permiso de dos horas.
Corre hacia ella, se le acopla a su cadencia sin que le cueste nada y le dice: "Si me dejas, preciosa, en dos horas construyo un amor que dure para toda la historia!".
Miranda se ríe con un rintintín embelesado y le dice con la voz mas suave que encuentra en su corazón:
- Si eso me prometes, por que me lo prometes?
- Por el día de tu Patria, que me ha traido hasta tu boca, bonita!
-Entonces, sí.- dice ella como si mirara por un balcón, con una bandeja con pasteles criollos, vino patero, té de flores...

Se han besado como de siempre. Se han abrazado como si nunca y con la locura cabal con que se comienzan las historias que valen la pena de la pena, se han amado para toda la historia, durante un instante de dos horas que les ha dejado el alma ahíta de amor y la cintura de temblores.

nota de la autora: debo decir que en esta ficción hay tres nombres reales, el de doña Casilda Igarzábal , que poniéndole un "No hay que vacilar!", se lo trajo de los pelos a Saavedra y lo puso en su lugar y así me gusta creerlo. El del doctor Paso, que siempre me ha caído muy bien. Y el de don Pepe, claro.

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